se metamorfosea la ciudad
los árboles ya se visten de verdes
pero Rosario se desviste de harapos
los cuerpos flotan en la nueva atmósfera
con los olores de la piel
si mirás,
la tristeza sigue allí
constante, igual a sí misma
solo brilla reflejando
nuevos gestos, notas alegres
..............................(el contraste es aterrador)
el perro de la esquina
menea la cola
de aquí para allá
como si los aromas
le hubieran llegado
con el sol
me mete miedo
esta primavera
que no me trae amores
solo unos cuantos achís
20/9/07
15/9/07
Extremos
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe
Ando
*****
....desatando nudos
***
........de las muertes vivas
*********
............enterrando los antiguos cuerpos
********
¿qué haré sin estas ausentes presencias?
**********
*******
**********
mas no puedo
*
crear la poesía del encuentro
*
alimentar los significantes gélidos
*
se me fue el alma en el credo
*
ahora
*
....intento poemas
30/8/07

has dicho tantas palabras
que ya no te atreves a oírte llamar.
en mis huesos la noche tatuada
la noche y la nada.
escribes poemas
porque necesitas un lugar
en donde sea lo que no es
el aire se eternizaba
en caras plateadas o coléricas
se puede morir de presencias
hay un rostro salvajemente asomado al día
que se abren en dos noches iguales.
¿quién cantará al amor?
no yo.
yo amo.
y finalmente
un himno sin desdicha
un sueño como una estrella
perdida en el silencio
de las palabras fantasmas.
si vivir es memoria cerrada
quién me pierde
en el silencio fantasma
de las palabras
*********************************************Alejandra P. (una voz)
que ya no te atreves a oírte llamar.
en mis huesos la noche tatuada
la noche y la nada.
escribes poemas
porque necesitas un lugar
en donde sea lo que no es
el aire se eternizaba
en caras plateadas o coléricas
se puede morir de presencias
hay un rostro salvajemente asomado al día
que se abren en dos noches iguales.
¿quién cantará al amor?
no yo.
yo amo.
y finalmente
un himno sin desdicha
un sueño como una estrella
perdida en el silencio
de las palabras fantasmas.
si vivir es memoria cerrada
quién me pierde
en el silencio fantasma
de las palabras
*********************************************Alejandra P. (una voz)
23/8/07
Sombra Agosteña ll
Ahora que estoy sentada sola, en silencio escribiendo. Recordando. Rememorando y construyendo el relato. Pienso en los detalles antiguos de mi traición.
Varias salidas desde un mismo paisaje, un cuadro inconstante. Vertiginoso por cierto. Como suelen ser los movimientos en mi vida. Transcurso desde la introversión en mis libros al cataclismo de las presencias. Abandonando por completo la rutina mis mates. Las asociaciones de pensamientos que se cuelan hasta los restos diurnos.
Ayer me compré un librito. Tenía ganas de empezarlo. Ansiedad por sostenerlo en mis manos. Como un niño que quiere desarmar el paquete antes de su cumpleaños y ponerse a jugar, en el mismo instante que se le da la gana. No soy una niña y tuve que dilatar y esperar para comprármelo. Aplacar el deseo. Me puse de mal humor. Anoche leí hasta el cansancio. al cerrarlo pensé: este va a ser un gran libro. Los libros son grandes cuando caen justo en el lugar de la huella. Son como abrazos advenidos sin pedido. Tan reconfortantes, Maravilloso.
A las dos horas de sueño, una explosión de imágenes se desató en mi cabeza. Irrumpió la comodidad de la nada. Estábamos sentados con mis compañeros de laburo en una escalera de unos 40 y tantos escalones. Era de noche. De noche sin luna. Hablábamos muy animados. Vemos acercarse varios tipos, sin ninguna particularidad para distinguirlos del común. Se agachan en frente de cada uno. Se paran y nos arrancan del suelo. Un poco sorprendidos o asustados o tal vez las dos cosas. Nos defendemos como podemos de la fuerza descomunal con que nos arrastran. Solo veo rostros sin nombre. Me rodean. Pierdo de vista a mis compañeros. Me sujetan ferozmente con manos que me ahogan hasta el miedo.
- ¿qué quieren? – les pregunto.
- Decinos a quién odias
- A nadie – les respondo
- Vamos...!!! alguien de toda esta gente debes odiar
La palabra odio me conmueve. Me desconcerta. El odio es una palabra demasiado grande, se puede aplicar a personas que hemos querido mucho y nos han hecho mucho mal. O lastimado con un fervor de viento norte. Y allí no había nadie hacia quien señalar semejante sentimiento.
Pero ellos querían la revelación. Querían escuchar de mi boca una palabra. No cualquier palabra. La palabra. Tenía que ser una palabra de verdad. No podía embaucarlos tirando al azar cualquier nombre. Ellos sabían si mentía. Sabían si decía la verdad. Su mirada me penetraba los sesos. Me llegaba hasta las tripas. Hasta las capas más profundas de la epidermis (O donde sea que estén los pensamientos). Me quemaban.
Llegaban con una ferocidad calva, desprovista de ira, sedienta de verdad. Alimaña devoradora.
Pero me resistía a enunciar. No quería decir porque sé muy bien los efectos del decir. Yo, y nadie más sabe que si pronunciaba Esa palabra todo lo pensando, todo lo sentido alguna vez se haría polvo de mil pasado (quise escribir pedazos). Es consonante, ahora que lo escribo, lo de “pasado”. Ya que... si lograba hacerlo presente en la enunciación, hacerlo “ahora”. Hacerlo carne, hacerlo palabra-dicha. Tal vez así podría convertirla en algo ya dicho, ya enunciado, ya articulado, ya pasado.
Hacer externo a mí ese sentimiento tan mío, y tan de otro. Extraño:
Apropiación - desapropiación
Amor - odio
Silencio - grito
Quietud - revolución
Comodidad - dolor
Escritura - decir
-----------------------------
= Alfonsina, o sea yo. Era todas esas ambigüedades. Era la sombra de mis palabras. Era lo que no podía decir. Era la ley de mi angustia. De mi silencio.
Purgar. Limpiar con la honestidad de las palabras. Es lo que necesito. Ahora tengo una certeza. Es el deseo más profundo. Expiar. Destrozarme era la única meta de esas miradas penetrantes. Desarmar a Alfonsina. Volverla armar. Con otra textura ¿pero quién podría hacerlo? Si ya era líquido. Ya era muerte. La estructura naufragante de un desierto que divisaba mirando hacia atrás.
Podía ver a Alfonsina desvanecerse como Eurídices. Pero ya no era Alfonsina. O comenzaba a serlo en el instante de su muerte.
La sombra agosteña la cubrió de una luz cegadora. Las palabras inmolaron al significante bravío.
Varias salidas desde un mismo paisaje, un cuadro inconstante. Vertiginoso por cierto. Como suelen ser los movimientos en mi vida. Transcurso desde la introversión en mis libros al cataclismo de las presencias. Abandonando por completo la rutina mis mates. Las asociaciones de pensamientos que se cuelan hasta los restos diurnos.
Ayer me compré un librito. Tenía ganas de empezarlo. Ansiedad por sostenerlo en mis manos. Como un niño que quiere desarmar el paquete antes de su cumpleaños y ponerse a jugar, en el mismo instante que se le da la gana. No soy una niña y tuve que dilatar y esperar para comprármelo. Aplacar el deseo. Me puse de mal humor. Anoche leí hasta el cansancio. al cerrarlo pensé: este va a ser un gran libro. Los libros son grandes cuando caen justo en el lugar de la huella. Son como abrazos advenidos sin pedido. Tan reconfortantes, Maravilloso.
A las dos horas de sueño, una explosión de imágenes se desató en mi cabeza. Irrumpió la comodidad de la nada. Estábamos sentados con mis compañeros de laburo en una escalera de unos 40 y tantos escalones. Era de noche. De noche sin luna. Hablábamos muy animados. Vemos acercarse varios tipos, sin ninguna particularidad para distinguirlos del común. Se agachan en frente de cada uno. Se paran y nos arrancan del suelo. Un poco sorprendidos o asustados o tal vez las dos cosas. Nos defendemos como podemos de la fuerza descomunal con que nos arrastran. Solo veo rostros sin nombre. Me rodean. Pierdo de vista a mis compañeros. Me sujetan ferozmente con manos que me ahogan hasta el miedo.
- ¿qué quieren? – les pregunto.
- Decinos a quién odias
- A nadie – les respondo
- Vamos...!!! alguien de toda esta gente debes odiar
La palabra odio me conmueve. Me desconcerta. El odio es una palabra demasiado grande, se puede aplicar a personas que hemos querido mucho y nos han hecho mucho mal. O lastimado con un fervor de viento norte. Y allí no había nadie hacia quien señalar semejante sentimiento.
Pero ellos querían la revelación. Querían escuchar de mi boca una palabra. No cualquier palabra. La palabra. Tenía que ser una palabra de verdad. No podía embaucarlos tirando al azar cualquier nombre. Ellos sabían si mentía. Sabían si decía la verdad. Su mirada me penetraba los sesos. Me llegaba hasta las tripas. Hasta las capas más profundas de la epidermis (O donde sea que estén los pensamientos). Me quemaban.
Llegaban con una ferocidad calva, desprovista de ira, sedienta de verdad. Alimaña devoradora.
Pero me resistía a enunciar. No quería decir porque sé muy bien los efectos del decir. Yo, y nadie más sabe que si pronunciaba Esa palabra todo lo pensando, todo lo sentido alguna vez se haría polvo de mil pasado (quise escribir pedazos). Es consonante, ahora que lo escribo, lo de “pasado”. Ya que... si lograba hacerlo presente en la enunciación, hacerlo “ahora”. Hacerlo carne, hacerlo palabra-dicha. Tal vez así podría convertirla en algo ya dicho, ya enunciado, ya articulado, ya pasado.
Hacer externo a mí ese sentimiento tan mío, y tan de otro. Extraño:
Apropiación - desapropiación
Amor - odio
Silencio - grito
Quietud - revolución
Comodidad - dolor
Escritura - decir
-----------------------------
= Alfonsina, o sea yo. Era todas esas ambigüedades. Era la sombra de mis palabras. Era lo que no podía decir. Era la ley de mi angustia. De mi silencio.
Purgar. Limpiar con la honestidad de las palabras. Es lo que necesito. Ahora tengo una certeza. Es el deseo más profundo. Expiar. Destrozarme era la única meta de esas miradas penetrantes. Desarmar a Alfonsina. Volverla armar. Con otra textura ¿pero quién podría hacerlo? Si ya era líquido. Ya era muerte. La estructura naufragante de un desierto que divisaba mirando hacia atrás.
Podía ver a Alfonsina desvanecerse como Eurídices. Pero ya no era Alfonsina. O comenzaba a serlo en el instante de su muerte.
La sombra agosteña la cubrió de una luz cegadora. Las palabras inmolaron al significante bravío.
10/8/07
de las "cosas" que-se-me-escapan
a veces pienso en todo lo que me rodea. tan acostumbrada a mirar eso que está ahí, se supone que debe estarlo, sin cuestionamientos, no me dí cuenta...
la aguja del reloj de mi casa, no es común. por lo general el minutero hace: tic, tic, tic... bueno, tiene un impasse entre cada marca. y ahora resulta me vengo a parar frente al gran señor y descubro anonadada que el minutero funciona de corrido, sin marcar el segundo pasado.
otra cosa. hay en la esquina de San Martin y Cochabamba una iglesia, la cual tiene en su cúspide el campanario que suena cada tres horas, de forma irregular en ciertas ocasiones. pero lo curioso no es esto, por supuesto, sino el perro que al unísono de las campanadas hace un coro melancólico, aunque no puedo asegurar la particularidad del perro, tal vez todos los de su especie tengan este mismo comportamiento...
puedo apuntar sin mayores problemas algo más . Meme. ella no puede, porque se le escapa de todo tipo de control, no puede decía, llegar jamás a la hora pactada... es algo que la excede..
mi psicóloga dice "carla, tiempo es lo que te sobra"
la aguja del reloj de mi casa, no es común. por lo general el minutero hace: tic, tic, tic... bueno, tiene un impasse entre cada marca. y ahora resulta me vengo a parar frente al gran señor y descubro anonadada que el minutero funciona de corrido, sin marcar el segundo pasado.
otra cosa. hay en la esquina de San Martin y Cochabamba una iglesia, la cual tiene en su cúspide el campanario que suena cada tres horas, de forma irregular en ciertas ocasiones. pero lo curioso no es esto, por supuesto, sino el perro que al unísono de las campanadas hace un coro melancólico, aunque no puedo asegurar la particularidad del perro, tal vez todos los de su especie tengan este mismo comportamiento...
puedo apuntar sin mayores problemas algo más . Meme. ella no puede, porque se le escapa de todo tipo de control, no puede decía, llegar jamás a la hora pactada... es algo que la excede..
mi psicóloga dice "carla, tiempo es lo que te sobra"
9/8/07
Acaso no es de lo que se trata?
no todo es lo que parece ser a simple vista
no se trata de ser ni del es
ni también de lo inmóvil
del devenir, de lo más allá de este aparente
y también del estar en la sincronía
del intentar ser lo que no se es, se trata
y si también de algo más
del no ser, de la palabra-verbo
de lo no dicho
en algo circular, la simple vista se sostiene
y no hablo de eso
.............................o en todo caso se ve la figura
y no es todo lo que digo, digo más
de aquello de lo que no se trata, es lo que digo
en todo caso de lo que digo también...
no se trata de ser ni del es
ni también de lo inmóvil
del devenir, de lo más allá de este aparente
y también del estar en la sincronía
del intentar ser lo que no se es, se trata
y si también de algo más
del no ser, de la palabra-verbo
de lo no dicho
en algo circular, la simple vista se sostiene
y no hablo de eso
.............................o en todo caso se ve la figura
y no es todo lo que digo, digo más
de aquello de lo que no se trata, es lo que digo
en todo caso de lo que digo también...
4/8/07
3/8/07
Real-es
la letra no inscrita en la poesía se expresa
y mi letra es errante
mi letra te cuenta que no sabe el sentido de su significante
mi letra
no es trampa
no nos significa
es ambigua por su huella
es un pretérito indescifrable
un origen indiscernible
mi letra
y mi letra es errante
mi letra te cuenta que no sabe el sentido de su significante
mi letra
no es trampa
no nos significa
es ambigua por su huella
es un pretérito indescifrable
un origen indiscernible
mi letra
27/7/07
Los ocasos que llegan desde Atenas
Pequeño bastardo de gigantes
Pequeño hijo mutilado desde el origen
¡Saca la palabra hijo!
Que la mutilación no te mate
Lucha, pelea, enciende todos los fuegos a la vez…
No importa que te duela
Que quedes lacerado, roto, hecho jirones,
trapo nada más…
¡Saca la palabra, pequeño engendro,
A las puertas de la Nada
Encharcado en tu propio vómito!
Escupe la gota de calostro que te quemó el almita
Y se te quedó pegada y quema todavía… Aún…
Arráncate las telas a pedazos y grita por fin
Lo que ves desde la altura…
¡Que no te importen los hombres: tan poco valen!
Escupe sobre sus vidas muertas y arranca a vociferar
¡Cuenta lo que ves!
¡¿Te ciega y enmudece el horror?!
¡¿Te enmudece el linaje?!
¡Patea la batea!
¡Brama! ¡Gime! ¡Llora! ¡Blasfema!
¡No hay dioses ni demonios!
Sólo aves allá arriba…
Y algunas pocas palabras…
El resto…
¡No te detengas a mirar lo que queda!
Pequeño hijo mutilado desde el origen
¡Saca la palabra hijo!
Que la mutilación no te mate
Lucha, pelea, enciende todos los fuegos a la vez…
No importa que te duela
Que quedes lacerado, roto, hecho jirones,
trapo nada más…
¡Saca la palabra, pequeño engendro,
A las puertas de la Nada
Encharcado en tu propio vómito!
Escupe la gota de calostro que te quemó el almita
Y se te quedó pegada y quema todavía… Aún…
Arráncate las telas a pedazos y grita por fin
Lo que ves desde la altura…
¡Que no te importen los hombres: tan poco valen!
Escupe sobre sus vidas muertas y arranca a vociferar
¡Cuenta lo que ves!
¡¿Te ciega y enmudece el horror?!
¡¿Te enmudece el linaje?!
¡Patea la batea!
¡Brama! ¡Gime! ¡Llora! ¡Blasfema!
¡No hay dioses ni demonios!
Sólo aves allá arriba…
Y algunas pocas palabras…
El resto…
¡No te detengas a mirar lo que queda!
26/7/07
Un niño que no ha parado de jugar: el poeta
Y dice Freud al respecto:
«dirige su atención a lo inconsciente dentro de su propia alma, espía sus posibilidades de desarrollo y le permite la expresión artística en vez de sofocarlas mediante una crítica consciente».
"El creador literario y el fantaseo"(1907)
«dirige su atención a lo inconsciente dentro de su propia alma, espía sus posibilidades de desarrollo y le permite la expresión artística en vez de sofocarlas mediante una crítica consciente».
"El creador literario y el fantaseo"(1907)
12/7/07
Bioyo
tengo familia indómita
madre de ojos cálidos de jamás ser
que una vez grito un chillido suave
y nunca más siguió cantando
su saber: manos de seda para mi piel
padre de ley, de organización absurda
vaivenes de torrente inmediatez, nada de tiempo por perder
hermanos de miel
y una hogar al que jamás/siempre volver
madre de ojos cálidos de jamás ser
que una vez grito un chillido suave
y nunca más siguió cantando
su saber: manos de seda para mi piel
padre de ley, de organización absurda
vaivenes de torrente inmediatez, nada de tiempo por perder
hermanos de miel
y una hogar al que jamás/siempre volver
5/7/07
25/6/07
21/6/07
Fulanitos
Era más puta que todas las putas portuarias, más puta que Eva, más bella todavía, más puta que Joaquín. Se dejaba a cambio de compañía sin diferencias de géneros, por un poco menos de soledad y nada de dinero.
Tal vez su madre le heredó la inconmensurable libido cuando en el vientre vivía, adquiriendo la primogénita esa misma desproporcionada y anticultural forma de darse, sin diques de vergüenza o temor, nada propiciaba freno a la explosión de sus sentidos. Como toda hembra tenia el corazón amaestrado para esquivar suspicazmente los cachetazos del destino, de los cuales salía ilesa, pero no triunfante.
Sin fulanos, emprendió el éxodo a la hora más oscura de la noche.
Abriéndose paso entre el tumultuoso gentío del bar. Se le acercó un tal y otro tal diciendo blablerias, esa concatenación de fonemas embadurnados de encantamientos, más lindos que la propia verdad.
Había leído a Arlt por esos días y buscaba a Erdosain, aquel que mata para darle un giro a la vida, asesinando a cualquier tal para apropiarse en el acto de su historia, para ser protagonista, simplemente. Buscaba a Erdosain para ofrecerle la muerte o la vida, daba lo mismo (esta antonimia era para ella conceptos fijados por el lenguaje), proponerle una especie de pacto silencioso entre dos desgraciados. Lo buscaba a sabiendas, como todos sabemos que el que busca encuentra.
Escuálido, casi transparente se acercaba con un cigarrillo apagado sostenido entre la comisura de los labios, canoso sus ojos por la neblina de los años, alto y levemente inclinado, como si una carga lo obligara hacer fuerza hacia adelante, un bicho pusilánime que sin verla la atravesó y la colocó en el centro de su vidorria, al momento en que la parca le sopló la oreja y sintió una gota helada recorriéndole el pescuezo.
Aquella representación con que se figuró a Erdosain era perfectamente afín con el semblante que acababa de percibir. El morbo apretó su sexualidad, conociendo otro costado paralelo.
La estética de aquél cuento que escribía mientras el mundo se rompía a pedazos en la vereda de enfrente, mientras la gente creía morir de amor en las entrañas mismas de la felicidad, porque la gente no sabe amar, ella misma no sabía como hacerlo, todo eso le daba náuseas, todo el amor y el odio que soportaba la empujaba hacia lo absurdo de la risa.
Hizo y deshizo las estrategias de conquista, mostrándole fortuitamente unos ojos desvariados, tal vez por el alcohol, tal vez por la tristeza, tal vez por el desinterés, descansada en aquel cuerpo de hembra hermosa que bailaba solo para él. Bailaba la danza eterna de la previa lucha, como un animal en celo, desplegando todo su encanto bailaba, intentando atraer la atención de su rival bailaba. Y en el baile se dejó caer Erdosain con la melancolía del castrado, tímidamente y distraído buscaba entre sus huesos la tonicidad del macho dormido. Se encaminaba hacia el futuro, rebuscando la pista perdida de su existencia.
Aún los sucesos siguientes no están esclarecidos, sólo tenemos la escasa información de que ambos infelices lograron un ínfimo contacto aquella noche atroz, lo demás nadie puede saberlo, acaso olvidados nadie reclamó sus paraderos, las autoridades abrieron una línea telefónica solidaria solicitando información, pero es un número incierto, como estos dos seres. Como tantos seres anónimos, cuerpos llenos de nada y rebasados de silencios. Cuerpos impúdicos sin huellas, desde la concepción alienados, destinados a desvanecerse en el espacio. Cuerpos de sociedades despóticas, sin historia, sin final....
Tal vez su madre le heredó la inconmensurable libido cuando en el vientre vivía, adquiriendo la primogénita esa misma desproporcionada y anticultural forma de darse, sin diques de vergüenza o temor, nada propiciaba freno a la explosión de sus sentidos. Como toda hembra tenia el corazón amaestrado para esquivar suspicazmente los cachetazos del destino, de los cuales salía ilesa, pero no triunfante.
Sin fulanos, emprendió el éxodo a la hora más oscura de la noche.
Abriéndose paso entre el tumultuoso gentío del bar. Se le acercó un tal y otro tal diciendo blablerias, esa concatenación de fonemas embadurnados de encantamientos, más lindos que la propia verdad.
Había leído a Arlt por esos días y buscaba a Erdosain, aquel que mata para darle un giro a la vida, asesinando a cualquier tal para apropiarse en el acto de su historia, para ser protagonista, simplemente. Buscaba a Erdosain para ofrecerle la muerte o la vida, daba lo mismo (esta antonimia era para ella conceptos fijados por el lenguaje), proponerle una especie de pacto silencioso entre dos desgraciados. Lo buscaba a sabiendas, como todos sabemos que el que busca encuentra.
Escuálido, casi transparente se acercaba con un cigarrillo apagado sostenido entre la comisura de los labios, canoso sus ojos por la neblina de los años, alto y levemente inclinado, como si una carga lo obligara hacer fuerza hacia adelante, un bicho pusilánime que sin verla la atravesó y la colocó en el centro de su vidorria, al momento en que la parca le sopló la oreja y sintió una gota helada recorriéndole el pescuezo.
Aquella representación con que se figuró a Erdosain era perfectamente afín con el semblante que acababa de percibir. El morbo apretó su sexualidad, conociendo otro costado paralelo.
La estética de aquél cuento que escribía mientras el mundo se rompía a pedazos en la vereda de enfrente, mientras la gente creía morir de amor en las entrañas mismas de la felicidad, porque la gente no sabe amar, ella misma no sabía como hacerlo, todo eso le daba náuseas, todo el amor y el odio que soportaba la empujaba hacia lo absurdo de la risa.
Hizo y deshizo las estrategias de conquista, mostrándole fortuitamente unos ojos desvariados, tal vez por el alcohol, tal vez por la tristeza, tal vez por el desinterés, descansada en aquel cuerpo de hembra hermosa que bailaba solo para él. Bailaba la danza eterna de la previa lucha, como un animal en celo, desplegando todo su encanto bailaba, intentando atraer la atención de su rival bailaba. Y en el baile se dejó caer Erdosain con la melancolía del castrado, tímidamente y distraído buscaba entre sus huesos la tonicidad del macho dormido. Se encaminaba hacia el futuro, rebuscando la pista perdida de su existencia.
Aún los sucesos siguientes no están esclarecidos, sólo tenemos la escasa información de que ambos infelices lograron un ínfimo contacto aquella noche atroz, lo demás nadie puede saberlo, acaso olvidados nadie reclamó sus paraderos, las autoridades abrieron una línea telefónica solidaria solicitando información, pero es un número incierto, como estos dos seres. Como tantos seres anónimos, cuerpos llenos de nada y rebasados de silencios. Cuerpos impúdicos sin huellas, desde la concepción alienados, destinados a desvanecerse en el espacio. Cuerpos de sociedades despóticas, sin historia, sin final....
5/6/07
cerca de realidad y lejos de las batallas
tanto que se podría decir y nada de lo que escribir
perspicaz son los amados y amantes
inteligentes aquellos que enfrentar con recursos
yo muero en el habitáculo donde Rocamadour
y él muere de transparencia
tanto que se podría decir y nada de lo que escribir
perspicaz son los amados y amantes
inteligentes aquellos que enfrentar con recursos
yo muero en el habitáculo donde Rocamadour
y él muere de transparencia
9/5/07
Un cigarrillo
Soy fumadora, por azar o por imitación..
Dejé los apuntes sobre un banco, salí al pasillo a prenderme un cigarrillo y quemar el resto del tiempo libre antes de entrar a la condenada clase, de la condenada profesora, que parlotea una hora y media sobre un condenado tipo apedillado Lacan, el cual se pregunta ¿por qué no hablan los planetas?
Haciendo la prescindible síntesis de mis momentos posteriores, no creí que ningún acontecimiento podría alternar el orden predestinado. Tiré la collilla humeante aún y me dispuse a entrar. Para mi sorpresa una gordita con cara de nada me respondió con una negativa que solo vi pero no oí.
¿alguien ha visto unos apuntes y un cuadernillo de social?...abandonaron la charla y giraron hacia mí, respondiendo con preguntas ¿te fijaste bien? ¿no te habrás equivocado de salón o de clase?
¿pero que carajo les pasa? Segura del lugar donde había dejado mis cosas, señalé el sitio sin más (donde ahora estaba la gorda)
esas cosas que alguien tomó del banco que ocupaba un sitio signado para alguien, sin nombre no aparecieron. No poseía demasiado valor monetario, ni siquiera sentimental, eran simplemente míos y con eso alcanzaba. Se imaginaran que el daño es reparable pero eran mis apuntes y me los arrebataron.
La impotencia procuró en mí una especie de bronca luego se transformó en resignación.
Cuando fui a la portería había transcurrido escaso tiempo para que alguien que se los hubiera llevado sin querer tuviera tiempo de reparar en ello, y con gran esmero los llevara hasta allí.
Caminando Riobamba, congelada mi nariz por este frío precoz. Invoqué a la gorda que se sintió tocada, no sé por qué, a las boludas mudadas en psicólogas buscando alternativas aledañas a mi problema y no llegando jamás a la conclusión más trivial: me habían afanado, la gente afana en la facultad de psicología chicas.. pensé en aquella profesora omitiendo las dudas de los alumnos, quitando todo margen para un comentario porque es tan completa, vana y exagerada su presunción sobre el conocimiento que roba a los estudiantes las incertidumbres... y mis apuntes.
Dejé los apuntes sobre un banco, salí al pasillo a prenderme un cigarrillo y quemar el resto del tiempo libre antes de entrar a la condenada clase, de la condenada profesora, que parlotea una hora y media sobre un condenado tipo apedillado Lacan, el cual se pregunta ¿por qué no hablan los planetas?
Haciendo la prescindible síntesis de mis momentos posteriores, no creí que ningún acontecimiento podría alternar el orden predestinado. Tiré la collilla humeante aún y me dispuse a entrar. Para mi sorpresa una gordita con cara de nada me respondió con una negativa que solo vi pero no oí.
¿alguien ha visto unos apuntes y un cuadernillo de social?...abandonaron la charla y giraron hacia mí, respondiendo con preguntas ¿te fijaste bien? ¿no te habrás equivocado de salón o de clase?
¿pero que carajo les pasa? Segura del lugar donde había dejado mis cosas, señalé el sitio sin más (donde ahora estaba la gorda)
esas cosas que alguien tomó del banco que ocupaba un sitio signado para alguien, sin nombre no aparecieron. No poseía demasiado valor monetario, ni siquiera sentimental, eran simplemente míos y con eso alcanzaba. Se imaginaran que el daño es reparable pero eran mis apuntes y me los arrebataron.
La impotencia procuró en mí una especie de bronca luego se transformó en resignación.
Cuando fui a la portería había transcurrido escaso tiempo para que alguien que se los hubiera llevado sin querer tuviera tiempo de reparar en ello, y con gran esmero los llevara hasta allí.
Caminando Riobamba, congelada mi nariz por este frío precoz. Invoqué a la gorda que se sintió tocada, no sé por qué, a las boludas mudadas en psicólogas buscando alternativas aledañas a mi problema y no llegando jamás a la conclusión más trivial: me habían afanado, la gente afana en la facultad de psicología chicas.. pensé en aquella profesora omitiendo las dudas de los alumnos, quitando todo margen para un comentario porque es tan completa, vana y exagerada su presunción sobre el conocimiento que roba a los estudiantes las incertidumbres... y mis apuntes.
2/5/07
Nocturno - Oliverio Girondo
Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.
Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.
Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.
Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,
y cuál será la intención de los papeles
que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras,
y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,
como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa,
al dar vuelta la llave de la electricidad,
en el espanto que sentirán las sombras,
y quisiéramos avisarles
para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.
Y a veces las cruces de los postes telefónicos,
sobre las azoteas,
tienen algo de siniestro
y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos
que nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprende
que no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme.
Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.
Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.
Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,
y cuál será la intención de los papeles
que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras,
y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,
como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa,
al dar vuelta la llave de la electricidad,
en el espanto que sentirán las sombras,
y quisiéramos avisarles
para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.
Y a veces las cruces de los postes telefónicos,
sobre las azoteas,
tienen algo de siniestro
y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos
que nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprende
que no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme.
24/4/07
Sembrando flores en otoño
Algo vacío
El alma de calor
El cuerpo de alimento
Los días vacíos de gente, alivio
Los tiempos despoblados
Los pensamientos sin dudas
La casa sin amigos
Los ojos sin mirada
El hombre sin búsqueda
El espíritu sin sueños
La noche sin luna
Los despóticos absolutos
Los pueblos sin luchas
La inteligencia sin destreza
Las madrugadas sin confusión
El deseo complacido
Las estrellas sin sol
Las palabras de mentiras
De esto es de lo que se trata.
Estaba tirado el cuerpo por ahí, sin estar donde estaba, sin saber dónde ir. Tratando de llenar algo incógnito en la vida.
arrollando papeles viejos, estrujándolos en mi mano y embocándolos en la gran boca del tacho de basura. En mi mano, aún son papeles que no sabría como clasificar, pero en el momento en que ésta se cierra comienza su camino hacia lo desechado, lo no válido. Convirtiéndolos el acto, en basura. Sin embargo, en algún momento de la vida, del tiempo que transcurría tuvo sentido y hoy sólo es basura.
Estaba así, todo sin esperanzas el pobre cuerpo, andando por la casa como un fantasma en vela, aspirando las moléculas de oxígeno sin merecerlo. Buscando la vida en los libros, en los pensamientos, esos, que ya no producen ni desazón.
Porque uno llega hasta los extremos de bordear con las uñas las marcas, para ver si así se producen en uno, que está ahí casi muerto, algún dolor, alguna potencia de sentidos. Sólo para apreciar que la pena vuelve, para sentirse dueño de su propio cuerpo, aunque más no fuera por la reminiscencia del dolor.
Para llorar me decía, se necesita un dolor, para reír, alguna verdadera alegría, y yo estaba despoblada, ya sanada de todas las flechas que mutilaron las extremidades de mi carne. Si ahora lo reflexiono, sería, en todo caso un alimento para estar mejor, pero hoy se me antoja apenas perceptible esta ilusoria salud.
Y así estaba, toda sin dolores comprometida con el atenuante vacío existencial.
Los encuentros:
“Erdosain se revuelve impaciente en su lecho. No le quedan fuerzas ni para respirar violentamente y bramar su pena. Una sensación de lámina metálica ciñe sus muñecas. Nerviosamente se frota los pulsos, le parece que los eslabones de una cadena acaban de aprisionarle las manos. Se revuelve despacio en la cama, cambia la posición de la almohada, entrelaza las manos por los dedos y se toma, la nuca. La rueda de molino ea inexorable en los ventrículos de su corazón la terrible pregunta que bambolea como un badajo en el triángulo de vacío de su pecho y se evapora en gas venenoso en la vejiga de sus sesos.
La cama le es insoportable. Se levanta, se frota los ojos con los puños: el vacío está en él, aunque él prefiere el sufrimiento al vacío.
(...) Y sin embargo, yo necesito amar a alguien, darme forzosamente a alguien.
Estarás enterrado y no querrás estar dentro del cajón.
Tu cuerpo no querrá estar.
Erdosain se pone de pie. Una sospecha nace en él:
- estoy muerto y quiero vivir. Esa es la verdad.”
El alma de calor
El cuerpo de alimento
Los días vacíos de gente, alivio
Los tiempos despoblados
Los pensamientos sin dudas
La casa sin amigos
Los ojos sin mirada
El hombre sin búsqueda
El espíritu sin sueños
La noche sin luna
Los despóticos absolutos
Los pueblos sin luchas
La inteligencia sin destreza
Las madrugadas sin confusión
El deseo complacido
Las estrellas sin sol
Las palabras de mentiras
De esto es de lo que se trata.
Estaba tirado el cuerpo por ahí, sin estar donde estaba, sin saber dónde ir. Tratando de llenar algo incógnito en la vida.
arrollando papeles viejos, estrujándolos en mi mano y embocándolos en la gran boca del tacho de basura. En mi mano, aún son papeles que no sabría como clasificar, pero en el momento en que ésta se cierra comienza su camino hacia lo desechado, lo no válido. Convirtiéndolos el acto, en basura. Sin embargo, en algún momento de la vida, del tiempo que transcurría tuvo sentido y hoy sólo es basura.
Estaba así, todo sin esperanzas el pobre cuerpo, andando por la casa como un fantasma en vela, aspirando las moléculas de oxígeno sin merecerlo. Buscando la vida en los libros, en los pensamientos, esos, que ya no producen ni desazón.
Porque uno llega hasta los extremos de bordear con las uñas las marcas, para ver si así se producen en uno, que está ahí casi muerto, algún dolor, alguna potencia de sentidos. Sólo para apreciar que la pena vuelve, para sentirse dueño de su propio cuerpo, aunque más no fuera por la reminiscencia del dolor.
Para llorar me decía, se necesita un dolor, para reír, alguna verdadera alegría, y yo estaba despoblada, ya sanada de todas las flechas que mutilaron las extremidades de mi carne. Si ahora lo reflexiono, sería, en todo caso un alimento para estar mejor, pero hoy se me antoja apenas perceptible esta ilusoria salud.
Y así estaba, toda sin dolores comprometida con el atenuante vacío existencial.
Los encuentros:
“Erdosain se revuelve impaciente en su lecho. No le quedan fuerzas ni para respirar violentamente y bramar su pena. Una sensación de lámina metálica ciñe sus muñecas. Nerviosamente se frota los pulsos, le parece que los eslabones de una cadena acaban de aprisionarle las manos. Se revuelve despacio en la cama, cambia la posición de la almohada, entrelaza las manos por los dedos y se toma, la nuca. La rueda de molino ea inexorable en los ventrículos de su corazón la terrible pregunta que bambolea como un badajo en el triángulo de vacío de su pecho y se evapora en gas venenoso en la vejiga de sus sesos.
La cama le es insoportable. Se levanta, se frota los ojos con los puños: el vacío está en él, aunque él prefiere el sufrimiento al vacío.
(...) Y sin embargo, yo necesito amar a alguien, darme forzosamente a alguien.
Estarás enterrado y no querrás estar dentro del cajón.
Tu cuerpo no querrá estar.
Erdosain se pone de pie. Una sospecha nace en él:
- estoy muerto y quiero vivir. Esa es la verdad.”
9/4/07

entre tanto
estrujo mis ojos indagando el blanco de la luz
desentrañando el amor
no propio no ímprobo
(entre tanto)
la gota se columpia del alambre
trapecista sin temor
(entretanto)
abro los párpados y la estampa de un semblante
se proyecta como líneas de fuga
en la limpia pared
¿sos voz?
pregunto
pueden ser las fauces de la muerte
pueden ser las lucubraciones del desaliento
y entorpezco el silencio
¿y la verdad se revela?
duele
no la verdad
duele la burla
de la oscuridad
la insinuación de la vulnerabilidad
1/4/07
Carta abierta - Panorama bajo agua
te cuento que aquí no ha parado de llover desde el comienzo del diluvio la pasada semana.
la superficie de algunas cosas comienzan a presentar, para esta altura de dias sin luminosidad, colores verduzcos por la falta de luz solar o de algo llamado calor, la ropa no pasa de mojada a seca, sino de mojada a menos mojada en el lapso de cinco días, debido al proceso primitivo de lavado de la misma, en extremo artesanal (a mano). se desagota a calor de horno intermitente, puesto que apago el mismo porque calienta y quema el poco oxígeno del ambiente, y no se vale abrir la ventana que da al patio porque corremos el riesgo de ser atacadas por un enjambre de mosquitos mutantes.
afuera el asfalto parece esmaltado y la lluvia no entiende de tregua y yo ya no se más que hacer....
me leí los libros que alguna vez dejé sin terminar, reordené los armarios y salí a caminar las calles del centro humillando las baldosas flojas que escupen al cielo el agua embarrada de días estancada, deshojando currículos y deleitándome la peatonal con el desfiladero de paraguas y rostros salpicados.
durante las tardes, la lluvia danza despojada de espesor, a veces, cae como un baldazo e inunda estrepitosa todas las calles, otras, se precipita lívida, menguante y constante.
el cielo lacrado se dejó agrietar hoy por la tarde, asomando un sol vergonzoso detrás del espectro de nubes densas en el poniente.
su brillo se proyectó suave en los edificios chorreados, dándole una esperanza vaga de luz a esta ciudad gris y adormilada bajo el acérrimo aluvión.
la superficie de algunas cosas comienzan a presentar, para esta altura de dias sin luminosidad, colores verduzcos por la falta de luz solar o de algo llamado calor, la ropa no pasa de mojada a seca, sino de mojada a menos mojada en el lapso de cinco días, debido al proceso primitivo de lavado de la misma, en extremo artesanal (a mano). se desagota a calor de horno intermitente, puesto que apago el mismo porque calienta y quema el poco oxígeno del ambiente, y no se vale abrir la ventana que da al patio porque corremos el riesgo de ser atacadas por un enjambre de mosquitos mutantes.
afuera el asfalto parece esmaltado y la lluvia no entiende de tregua y yo ya no se más que hacer....
me leí los libros que alguna vez dejé sin terminar, reordené los armarios y salí a caminar las calles del centro humillando las baldosas flojas que escupen al cielo el agua embarrada de días estancada, deshojando currículos y deleitándome la peatonal con el desfiladero de paraguas y rostros salpicados.
durante las tardes, la lluvia danza despojada de espesor, a veces, cae como un baldazo e inunda estrepitosa todas las calles, otras, se precipita lívida, menguante y constante.
el cielo lacrado se dejó agrietar hoy por la tarde, asomando un sol vergonzoso detrás del espectro de nubes densas en el poniente.
su brillo se proyectó suave en los edificios chorreados, dándole una esperanza vaga de luz a esta ciudad gris y adormilada bajo el acérrimo aluvión.
22/3/07
Rescate-n (la)
(fui
alguna vez
y a veces sigo siendo)
como animal salvaje
moviendo sus clinas al viento
se aproxima el lenguaje
cual veneno se derrarma en el lecho
su respiración agitada
graba los cortes al tiempo
y desemboca en la palabra
sin recortes de razonamiento
la niña arma barriletes de acero
un horno, un campo
los mensajeros de aquel tiempo
las siestas gritaban
desconsuelo de sombra y céfiro
el barro
como materia prima
del sueño paterno
yo asesiné a esa niña
que hoy vuelve
a vengar los múltiples
recuerdos olvidados
bajo los miles renacimientos
alguna vez
y a veces sigo siendo)
como animal salvaje
moviendo sus clinas al viento
se aproxima el lenguaje
cual veneno se derrarma en el lecho
su respiración agitada
graba los cortes al tiempo
y desemboca en la palabra
sin recortes de razonamiento
la niña arma barriletes de acero
un horno, un campo
los mensajeros de aquel tiempo
las siestas gritaban
desconsuelo de sombra y céfiro
el barro
como materia prima
del sueño paterno
yo asesiné a esa niña
que hoy vuelve
a vengar los múltiples
recuerdos olvidados
bajo los miles renacimientos
17/3/07
Remitiendome
Hoy a la tarde llegué a casa de Meme, papá Toti estaba sentado frente a un diccionario
después de decirme que no le sacara la yerba al mate con la bombilla, nos pidió sinónimos de
construcción, pero creación no le gustaba, porque tiene un sentido religioso, divino, y dijo que nada
nace de la nada
y yo recordé el nombre de mi blog
después de decirme que no le sacara la yerba al mate con la bombilla, nos pidió sinónimos de
construcción, pero creación no le gustaba, porque tiene un sentido religioso, divino, y dijo que nada
nace de la nada
y yo recordé el nombre de mi blog
12/3/07
Cantora nocturna - Alejandra Pizarnik
La que murió de su vestido azul está cantando.
Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad.
Adentro de su canción hay un vestido azul, hay
un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado
con los ecos de los latidos de su corazón
muerto.
Expuesta a todas las perdiciones, ella
canta junto a una niña extraviada que es ella:
su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la
niebla verde en los labios y del frío gris en los
ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre
la sed y la mano que busca el vaso.
Ella canta.
Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad.
Adentro de su canción hay un vestido azul, hay
un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado
con los ecos de los latidos de su corazón
muerto.
Expuesta a todas las perdiciones, ella
canta junto a una niña extraviada que es ella:
su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la
niebla verde en los labios y del frío gris en los
ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre
la sed y la mano que busca el vaso.
Ella canta.
8/3/07
Lluvia
Ahora son las tres de la mañana y no logro conciliar el sueño, escucho que comienza a caer la lluvia sobre Rosario, un día más, una semana entera de madrugadas lluviosas. Es el pretexto perfecto para el espíritu con sopores de escalofríos, la lluvia y la madrugada.
Me levanto con la intención de sentarme al borde de la ventada y encender un pucho, lo consumo y escucho el repiqueteo de las gotas en el piso del patio, sobre las hojas de las plantas, sobre la alfombra. el ruido más violento proviene del techo de zinc del lavadero, todo se transforma en una voz unísona originada por la lluvia al golpear sobre las distintas superficies.
Dos horas atrás escribía lo siguiente:
El cigarrillo descansando sobre el cenicero cae por su propio peso hacia el lado de la colilla, el mate no es más una compañía absurda y vacua, sino necesaria en mi vida, y la noche afuera y la noche en mi. La hoja, el lápiz y el habitáculo de la palabra preexistiéndome.
la generalidad de las historias compartidas, recuerdo de la tarde, llenas de particulares esencias subjetivas, y el amor despiertan en mi esos seres.
La divagación de mi espíritu encuentra refugio en la palabra, esta palabra venturada, el poder decir, es virtud el decir, porque el lenguaje nos auto enfrenta, mientras somos siempre en los otros. Somos deseo de otro. Como la lluvia provocando el sonido en el encuentro con la superficie, la producción de sentidos es el efecto de nuestro contacto con los otros.
Y porque mi escritura es el producto de esta transformación, no se filtra por los lados, sino que es protagonista este sujeto, inventado y fragmentado a través de mi lenguaje.
Me levanto con la intención de sentarme al borde de la ventada y encender un pucho, lo consumo y escucho el repiqueteo de las gotas en el piso del patio, sobre las hojas de las plantas, sobre la alfombra. el ruido más violento proviene del techo de zinc del lavadero, todo se transforma en una voz unísona originada por la lluvia al golpear sobre las distintas superficies.
Dos horas atrás escribía lo siguiente:
El cigarrillo descansando sobre el cenicero cae por su propio peso hacia el lado de la colilla, el mate no es más una compañía absurda y vacua, sino necesaria en mi vida, y la noche afuera y la noche en mi. La hoja, el lápiz y el habitáculo de la palabra preexistiéndome.
la generalidad de las historias compartidas, recuerdo de la tarde, llenas de particulares esencias subjetivas, y el amor despiertan en mi esos seres.
La divagación de mi espíritu encuentra refugio en la palabra, esta palabra venturada, el poder decir, es virtud el decir, porque el lenguaje nos auto enfrenta, mientras somos siempre en los otros. Somos deseo de otro. Como la lluvia provocando el sonido en el encuentro con la superficie, la producción de sentidos es el efecto de nuestro contacto con los otros.
Y porque mi escritura es el producto de esta transformación, no se filtra por los lados, sino que es protagonista este sujeto, inventado y fragmentado a través de mi lenguaje.
4/3/07
24/2/07
Nosotras
Sentadas en corros en un bar llamado Sabina a dos cuadras de casa. cero cero del jueves nos unimos a la poca gente que ocupa el lugar. en particular este espacio me aburre, es la misma temática cada vez, pasen veinte días, dos meses, medio año desde la última vez, el tiempo está estancado, haciendo honor al nombramiento se deduce la condición musical.
la situación se desenvuelve normalmente, palpamos el lugar dándole un vistazo general, pedimos una cerveza, nos prendemos un pucho. “esto no se lo conté a nadie”...(traducción: no se lo digas a nadie) y al filo del descubrimiento de la novedad risas acompasando el discurso.
este salón mal iluminado, hediento de humedad regala confesiones, absurdas algunas, pero confesiones al fin. ella me dice que no lo comente a nadie y concluye con un dolor que puedo espiar en sus ojos, por eso dije se terminó!! . ahora yo me pregunto, cuando una relación concluye por decisión del otro ¿ se termina para uno ? . suben los músicos al pequeño y cálido escenario, la disposición es izquierda respecto de la entrada, dos columnas obstaculizan la percepción, pero elegimos un buen lugar, yo solo debo correr un poco la cabeza hacia la derecha para observar al pianista. nos gusta el cantante, el escenario les da a las personas esa cuota de estrellato que atrae por la condición del actor. y dando rienda suelta al imaginario nos lo figuramos en la cama, debe coger bien, me dice, si, respondo, pero aparenta dulzura, nos reímos, seguro es un perverso que te ata a la cama y te mira omnipotente desde arriba con látigo en mano. la conducta sexual es algo casi imposible de predecir.
y jugando a la rayuela saltamos del uno al tres con un solo pié, soñamos despiertas, ataviamos improbables sucesos, vamos a la niñez, volvemos al presente. creo que uno es 70 % pretérito, el resto es construcción imaginaria de un futuro incierto y un pequeño porcentaje de la resta queda para el presente dinámico que vamos descubriendo por medio del tiempo del lenguaje y otro tiempo íntimo transcurre mientras tanto. ese 70 % es suelo sobre el cual se realiza la construcción de todo lo demás, modificándolo con constancia asombrosa dependiendo del tiempo presente, como decía, si no recuerdo mal, Heráclito, somos distintos cada vez, somos continuo devenir.
si existen momentos que valen la pena porque la valen
porque vuestra pena vale por esos diálogos
y procesiones en la vida de la pena de la otra
porque es parte de la propia vida la pena
porque la pena vale por compañía
la situación se desenvuelve normalmente, palpamos el lugar dándole un vistazo general, pedimos una cerveza, nos prendemos un pucho. “esto no se lo conté a nadie”...(traducción: no se lo digas a nadie) y al filo del descubrimiento de la novedad risas acompasando el discurso.
este salón mal iluminado, hediento de humedad regala confesiones, absurdas algunas, pero confesiones al fin. ella me dice que no lo comente a nadie y concluye con un dolor que puedo espiar en sus ojos, por eso dije se terminó!! . ahora yo me pregunto, cuando una relación concluye por decisión del otro ¿ se termina para uno ? . suben los músicos al pequeño y cálido escenario, la disposición es izquierda respecto de la entrada, dos columnas obstaculizan la percepción, pero elegimos un buen lugar, yo solo debo correr un poco la cabeza hacia la derecha para observar al pianista. nos gusta el cantante, el escenario les da a las personas esa cuota de estrellato que atrae por la condición del actor. y dando rienda suelta al imaginario nos lo figuramos en la cama, debe coger bien, me dice, si, respondo, pero aparenta dulzura, nos reímos, seguro es un perverso que te ata a la cama y te mira omnipotente desde arriba con látigo en mano. la conducta sexual es algo casi imposible de predecir.
y jugando a la rayuela saltamos del uno al tres con un solo pié, soñamos despiertas, ataviamos improbables sucesos, vamos a la niñez, volvemos al presente. creo que uno es 70 % pretérito, el resto es construcción imaginaria de un futuro incierto y un pequeño porcentaje de la resta queda para el presente dinámico que vamos descubriendo por medio del tiempo del lenguaje y otro tiempo íntimo transcurre mientras tanto. ese 70 % es suelo sobre el cual se realiza la construcción de todo lo demás, modificándolo con constancia asombrosa dependiendo del tiempo presente, como decía, si no recuerdo mal, Heráclito, somos distintos cada vez, somos continuo devenir.
si existen momentos que valen la pena porque la valen
porque vuestra pena vale por esos diálogos
y procesiones en la vida de la pena de la otra
porque es parte de la propia vida la pena
porque la pena vale por compañía
21/2/07
Seguimiento literario: de la angustia ida
Mientras me bañaba en este domingo cálido de un verano que ya no limitan las estaciones... mientras tanto, cantaba para opacar este silencio del cual la angustia reina en estos últimos días. Me despierto un día, luego de tener una noche como cualquiera y ahí está, consecuencia de un sueño agüero, de algún pensamiento inconsciente, de algún retoño de sensaciones encapsuladas en mi estómago. No sé a ustedes cómo se les aparecerá esta agridulce amiga, pero lo que respecta a mí, me llega como un regalo en día de no cumpleaños, me alcanza como un soplido fantástico de viento en días de intenso calor. Así, viene de la nada. Pero la cuestión es... se precipita y se apodera de todo mi territorio. Y ya no la puedo desenraizar ni con todas las fuerzas de mi espíritu.
Pero sucede que como aparece, desaparece. Producto de su propio cansancio, se agota. A veces creo cometer su asesinato sin demasiados esfuerzos. Después de tantas veces poseída por su estampida, he comprendido que el tratamiento más inteligente es darle una dosis intravenosa de apacibilidad y comprensión. Así, me comprometo con su estadía y llegué a amar su compañía.
Sin contar, con la problemática que ocasiona cuando me encuentro en contacto con la gente. Por qué? Yo logré domesticarme, pero es mucho más fácil cuando se está en soledad. No puedo explicar la satisfacción maligna que me hace sentir cuando los demás me creen triste y preguntan si estoy bien?, en quién estarás pensando?. Esas solidarias e imbéciles preguntas que los amigos hacen para demostrarte que podes contarles lo que quieras...
De mí se apodera toda ella, me transforma la cara de perro y con una sonrisa confundida al oír la pregunta, respondo: estoy bien. Muy bien. Nunca entenderían mi pacto agnóstico, la dulce caricia para mi locura. Qué decirles.. estoy agradablemente complacida por su presencia en mí, pero no hay lugar para terceros en esta relación. Les podría decir “cállense pajeritos de mierda, necesito escuchar a mi angustia!!” y luego poner cara de nada, o cara de boluda, sin dar ninguna explicación pertinente frente a semejante manifestación irrazonable. Ni puedo, en todo caso, romper en un frenética risa convulsiva, manifestación de una imaginación irreprimible. O podría, pero tendría que dar explicaciones, y la explicación rompe el drama de toda angustia. La convierte en estupidez, una sensación de alivio superficial. Porque la cosa es más importante de lo que podría poner en palabras, va más allá de toda revelación discursiva.
Me comprenden, no?
Entonces, les decía, me estaba bañando, cantando, mientras tanto, se me cruzaba la idea de que mi conciliación con los demás me refiero básicamente con la familia que tengo acá, amigas, amigos, debía ser pronta (en ese momento intuí el abandono fatídico de mi amiga, dando paso al pensamiento[1]). Me refiero a mi conciliación. Primero comprendo que destruí completamente todo rincón alegre, y que me zambullí en un idiotismo (estado de ocuparse solamente de asuntos privados) absoluto, que mi amiga, se apropió de la escritura, dando como resultado una monotónica expresión, consideremos es su única posible forma de exteriorización. También noto una leve molestia en el estómago, fruto inconfundible de su paso por mi cuerpo. En esos estados, uno o tiene una temible ingesta, siendo capaz de hacer pasar por el tubo digestivo capacidades descomunales de alimento, o se fuma la vida, o pasa por prolongados tiempos de no probar una migaja. Y así quedó, en un vaivén mi pobre cuerpo.
En fín... mi ánimo ya comienza a cambiar a partir de estos momentos en que la percibo viajando por otros mundos, tan distante y próxima a la vez.
Punto y aparte.
[1] Ella recordó más tarde, que la noche anterior al suceso del abandono, se sentía muy excitada, como si un frenesí se hubiera apoderado de ella. previo al hecho, se llena de una alegría inexplicable, es como si en las últimas horas, la angustia se fuera a dormir una siesta.
Pero sucede que como aparece, desaparece. Producto de su propio cansancio, se agota. A veces creo cometer su asesinato sin demasiados esfuerzos. Después de tantas veces poseída por su estampida, he comprendido que el tratamiento más inteligente es darle una dosis intravenosa de apacibilidad y comprensión. Así, me comprometo con su estadía y llegué a amar su compañía.
Sin contar, con la problemática que ocasiona cuando me encuentro en contacto con la gente. Por qué? Yo logré domesticarme, pero es mucho más fácil cuando se está en soledad. No puedo explicar la satisfacción maligna que me hace sentir cuando los demás me creen triste y preguntan si estoy bien?, en quién estarás pensando?. Esas solidarias e imbéciles preguntas que los amigos hacen para demostrarte que podes contarles lo que quieras...
De mí se apodera toda ella, me transforma la cara de perro y con una sonrisa confundida al oír la pregunta, respondo: estoy bien. Muy bien. Nunca entenderían mi pacto agnóstico, la dulce caricia para mi locura. Qué decirles.. estoy agradablemente complacida por su presencia en mí, pero no hay lugar para terceros en esta relación. Les podría decir “cállense pajeritos de mierda, necesito escuchar a mi angustia!!” y luego poner cara de nada, o cara de boluda, sin dar ninguna explicación pertinente frente a semejante manifestación irrazonable. Ni puedo, en todo caso, romper en un frenética risa convulsiva, manifestación de una imaginación irreprimible. O podría, pero tendría que dar explicaciones, y la explicación rompe el drama de toda angustia. La convierte en estupidez, una sensación de alivio superficial. Porque la cosa es más importante de lo que podría poner en palabras, va más allá de toda revelación discursiva.
Me comprenden, no?
Entonces, les decía, me estaba bañando, cantando, mientras tanto, se me cruzaba la idea de que mi conciliación con los demás me refiero básicamente con la familia que tengo acá, amigas, amigos, debía ser pronta (en ese momento intuí el abandono fatídico de mi amiga, dando paso al pensamiento[1]). Me refiero a mi conciliación. Primero comprendo que destruí completamente todo rincón alegre, y que me zambullí en un idiotismo (estado de ocuparse solamente de asuntos privados) absoluto, que mi amiga, se apropió de la escritura, dando como resultado una monotónica expresión, consideremos es su única posible forma de exteriorización. También noto una leve molestia en el estómago, fruto inconfundible de su paso por mi cuerpo. En esos estados, uno o tiene una temible ingesta, siendo capaz de hacer pasar por el tubo digestivo capacidades descomunales de alimento, o se fuma la vida, o pasa por prolongados tiempos de no probar una migaja. Y así quedó, en un vaivén mi pobre cuerpo.
En fín... mi ánimo ya comienza a cambiar a partir de estos momentos en que la percibo viajando por otros mundos, tan distante y próxima a la vez.
Punto y aparte.
[1] Ella recordó más tarde, que la noche anterior al suceso del abandono, se sentía muy excitada, como si un frenesí se hubiera apoderado de ella. previo al hecho, se llena de una alegría inexplicable, es como si en las últimas horas, la angustia se fuera a dormir una siesta.
17/2/07
Seguimiento literario: de la angustia vestida
qué te pasa cagona de mierda
si vas a mirarte la lástima desde arriba
provócate la lágrima cristalina
no finjas la angustia que te vive
quedate piola y dejala hacer el hueco
tan grande como quiera
no la transcurras
ella es Imperial
te absorta la decisión
la hace punzar más
la insinuación de una sonrisa
y si la asomas a una explicación
no se apiada de vos
qué oídos podrán aceptarla en silencio?
el lenguaje efusivo
no es una opción
no dejes conmueva
la pista de una afamada retórica
esta serosidad atroz
del ánimo vengador
si vas a mirarte la lástima desde arriba
provócate la lágrima cristalina
no finjas la angustia que te vive
quedate piola y dejala hacer el hueco
tan grande como quiera
no la transcurras
ella es Imperial
te absorta la decisión
la hace punzar más
la insinuación de una sonrisa
y si la asomas a una explicación
no se apiada de vos
qué oídos podrán aceptarla en silencio?
el lenguaje efusivo
no es una opción
no dejes conmueva
la pista de una afamada retórica
esta serosidad atroz
del ánimo vengador
Seguimiento literario: de la angustia y sus variantes
quién dijo que sólo de amor habla la poesía?
quién dijo que no podré penetrar las capas epidérmicas de la angustia?
quién dijo que no podré hacerla poesía?
quién dijo querer saber sobre el cataclismo
del centro de mi integridad?
(si aquí nadie vino con un silencio respetuoso)
quien dijo que quiero hablar
quien dijo “busca un lugar”
errado está
quién les dijo que soy así?
sólo su inmensa capacidad de entendimiento?
y porque “es así”
me perdonan la frialdad
porque soy así... no conocen de mí
quién dijo que los quiero cerca?
si les dejo el resabio de la verdad
acaso no disimula la mirada
quién les dijo que quiero quedarme aquí
en el encierro abierto
quién dijo que no podré penetrar las capas epidérmicas de la angustia?
quién dijo que no podré hacerla poesía?
quién dijo querer saber sobre el cataclismo
del centro de mi integridad?
(si aquí nadie vino con un silencio respetuoso)
quien dijo que quiero hablar
quien dijo “busca un lugar”
errado está
quién les dijo que soy así?
sólo su inmensa capacidad de entendimiento?
y porque “es así”
me perdonan la frialdad
porque soy así... no conocen de mí
quién dijo que los quiero cerca?
si les dejo el resabio de la verdad
acaso no disimula la mirada
quién les dijo que quiero quedarme aquí
en el encierro abierto
Seguimiento literario: de la angustia. Descifrando
me comprendo distante
tengo el tumor de la tristeza en mi lecho, en mi pecho
recorre la incertidumbre mis escondrijos
y el pensamiento equidistante
es una burbuja de amor hacia mi pena
este sentido perdido
estos sueños ya no soñados
ausentes en mi fantasías
y me apoyo en una pared
donde la gente me ve sonámbula y encapullada
y el agravio de la angostura
soy la roca que llevo
hacia la pendiente más alta del limbo
y arrastro mi piel
llevandola en un sensitivo contrario
sin puntos cardinales
la desesperanza me ahoga
la angustia me toma la defensiva
me evado
y allí sigue, no la distraigo con estrategias
es astuta
me sigue en la oscuridad
sin sombras
es autentica, antártica
13/2/07
La Ventana
Comprendí anoche que la historia tendría que comenzar de manera de descolocar mi sentido, y como llevé hacia la almohada todo aquel cargamento de ideas, de palabras, de semiótica excelsa, la centelleante información encaperuzada hizo hirvientes burbujas en mi cabeza.
Y justo ahí, cuando uno se desploma en el colchón, dejando el peso completo del cuerpo sobre aquel deleite exclusivo, la disposición de las manos debajo de la almohada contorneada, que por esta vez, es una almohada de plumas suave, maleable, se deja disciplinar por las órdenes de los músculos y huesos.
Ya negligente y dispuesto el espíritu, en una postura que comprendo fetal, estoy lista para entregarme joven al misterio, adentrarme en los insólitos caminos del ensueño.
En los minutos subsiguientes, dejo obrar en mí la resistencia de la conciencia en lucha con las fuerzas del inconsciente enlazándose en una sutil danza de dominación, tras la cual, surgió una imagen nublada, estaba aún con los ojos abiertos frente a los cuales se extendían tinieblas grises, como en una mañana de invierno. Encaminada por un sendero de nada y a la vez, repleto de palabras unidas de sentido jamás descubiertos, una fluidez de elocuencia emanaba de mi boca, semejante a la de los charlatanes que, experimentados en el arte de la mayéutica convencen a su rival de las razones más absurdas. Porque yo, al igual que ellos, sabía del engendramiento de la indigente idea velada por esa oratoria.
Alguien comenzó a correrme, alguien que no veía pero sentía, alguna especie de sombra me seguía en esa confusa realidad, me agitaba sintiendo los pulmones roídos por el tabaco, al máximo de su trabajo, a punto de fisurarse si inhalaba una vez más.
Pero no lograba concentrarme en la huída. En la peripecia, mi imaginación seguía edificando escritura, apuntada por mí, pero ajena a toda mi expresión. No podía exonerarme de esa obra que me era externa, pero que a la vez era tan propia como el inconsciente que me gobernaba en ese momento y sobre el cual no tenía voluntad.
Así, en medio de esa neblina elástica, corría incansablemente y escribía empujada por un deseo insaciable.
Había descubierto aquellos relatos hermosos en mí misma, los tenía de sobre manera fluyendo en todas direcciones, eran parte de mis otras personas afloradas en mi inconsciencia.
Pensé, en el segundo inmediato a recobrar la cognición, que quisiera ser por un día más aquella mujer de ideas vitales y extrañas escapando de una sombra. Me supe incapaz de reproducir la errante aventura narrada, que oí por estar dentro mío, de la historia más fascinante jamás escrita. Sin saberme despierta aún... la idea que siguió al hilo de luz, fue la muerte, esa idea conjeturada, inasible como el viento.... el orgasmo, ¿será la muerte? ese mismísimo instante en que se llega al cenit del nirvana, ese suspiro que dura la física y mental sensación del orgasmo, cuando se está a punto de llegar, se desvanece todo pensamiento, se experimenta la nada pura, se inunda el cuerpo de sangre precipitada, se siente la inteligencia al borde del abismo y uno experimenta el sacrificio placentero de la unificación, la tensión que después del fin desaparecerá hasta el comienzo de la renovación. Es allí, es esa milésima de segundo cuando el deseo fenece, como una alianza fantástica de fin-y-principio, resurge.
El sentido común no me pudo agarrar los tobillos y salí disparada de la cama, buscando la cola del sueño perfecto, encendí la luz y bajándome frustradamente de aquella alfombra azuldorada, ya frente a la persiana que mi mano comenzaba a bajar.
Y justo ahí, cuando uno se desploma en el colchón, dejando el peso completo del cuerpo sobre aquel deleite exclusivo, la disposición de las manos debajo de la almohada contorneada, que por esta vez, es una almohada de plumas suave, maleable, se deja disciplinar por las órdenes de los músculos y huesos.
Ya negligente y dispuesto el espíritu, en una postura que comprendo fetal, estoy lista para entregarme joven al misterio, adentrarme en los insólitos caminos del ensueño.
En los minutos subsiguientes, dejo obrar en mí la resistencia de la conciencia en lucha con las fuerzas del inconsciente enlazándose en una sutil danza de dominación, tras la cual, surgió una imagen nublada, estaba aún con los ojos abiertos frente a los cuales se extendían tinieblas grises, como en una mañana de invierno. Encaminada por un sendero de nada y a la vez, repleto de palabras unidas de sentido jamás descubiertos, una fluidez de elocuencia emanaba de mi boca, semejante a la de los charlatanes que, experimentados en el arte de la mayéutica convencen a su rival de las razones más absurdas. Porque yo, al igual que ellos, sabía del engendramiento de la indigente idea velada por esa oratoria.
Alguien comenzó a correrme, alguien que no veía pero sentía, alguna especie de sombra me seguía en esa confusa realidad, me agitaba sintiendo los pulmones roídos por el tabaco, al máximo de su trabajo, a punto de fisurarse si inhalaba una vez más.
Pero no lograba concentrarme en la huída. En la peripecia, mi imaginación seguía edificando escritura, apuntada por mí, pero ajena a toda mi expresión. No podía exonerarme de esa obra que me era externa, pero que a la vez era tan propia como el inconsciente que me gobernaba en ese momento y sobre el cual no tenía voluntad.
Así, en medio de esa neblina elástica, corría incansablemente y escribía empujada por un deseo insaciable.
Había descubierto aquellos relatos hermosos en mí misma, los tenía de sobre manera fluyendo en todas direcciones, eran parte de mis otras personas afloradas en mi inconsciencia.
Pensé, en el segundo inmediato a recobrar la cognición, que quisiera ser por un día más aquella mujer de ideas vitales y extrañas escapando de una sombra. Me supe incapaz de reproducir la errante aventura narrada, que oí por estar dentro mío, de la historia más fascinante jamás escrita. Sin saberme despierta aún... la idea que siguió al hilo de luz, fue la muerte, esa idea conjeturada, inasible como el viento.... el orgasmo, ¿será la muerte? ese mismísimo instante en que se llega al cenit del nirvana, ese suspiro que dura la física y mental sensación del orgasmo, cuando se está a punto de llegar, se desvanece todo pensamiento, se experimenta la nada pura, se inunda el cuerpo de sangre precipitada, se siente la inteligencia al borde del abismo y uno experimenta el sacrificio placentero de la unificación, la tensión que después del fin desaparecerá hasta el comienzo de la renovación. Es allí, es esa milésima de segundo cuando el deseo fenece, como una alianza fantástica de fin-y-principio, resurge.
El sentido común no me pudo agarrar los tobillos y salí disparada de la cama, buscando la cola del sueño perfecto, encendí la luz y bajándome frustradamente de aquella alfombra azuldorada, ya frente a la persiana que mi mano comenzaba a bajar.
3/2/07
El Cóctel de la noche que todo depara
la total mezcla plena
la pura impura mezcla que me merma los machimbres el
/almamasa tensa las tercas hembras tuercas
la mezcla
sí
la mezcla con que adherí mis puentes
la pura impura mezcla que me merma los machimbres el
/almamasa tensa las tercas hembras tuercas
la mezcla
sí
la mezcla con que adherí mis puentes
Luego de varios días en los que su soledad se encontraba descansando en los rincones de su intimidad. La volvió a encontrar. Estaba allí, con sus horas despobladas, su tranquilidad absurda y su cabellera agazapada en el gorro del abandono.
Así, a la hora en que el sol calma su ira, echo andar por las calles de Rosario. Se dirigió en principio hacia el parque Independencia, le gustaba que el primer punto de llegada sea ese, con sus muchos árboles abriendose extensamente frente a la vista, le parecían infinitos sus recovecos. Llenos sus senderos de deportistas improvisados, de gente sudando intensamente, de señores paseando sus perros, las nalgas se movían frente a su nariz, en un vaivén amable. La gente es linda aquí pensó. Hay hombres de músculos firmes, caras bonitas, mujeres de un cuerpo sereno, es tendenciosa la moda, esto embellece aún más el paisaje, todo armoniza, la moda es parte de la cultura, tendría que considerarla en su contemplación.
Se invitó a fumar un cigarrillo, como otras tantas veces, observó las miradas que se posaban en su cuerpo. La gente seguía andando frenéticamente sobre sus dos piernas, algunos autos, no muchos, cruzaban veloz frente al semáforo reverdecido, mientras el humo era exhalado livianamente de su boca roja. Su boca era hermosa, tenía labios que acechaban el beso, sonrisas torneadas perfectamente para cada ocasión, no se movía en vano, su boca, se mantenía estática cuando la situación no requería lo contrario.
Al final del cigarro ...como late el viento norte, cuando agosto está en el día, y el espacio nuestros cuerpos ilumina, lalala.. un silbido llenaba los espacios de letras no recordadas. Nunca supo silbar, al principio de la práctica, llevaba el aire hacia adentro, pero no era un silbido auténtico, después logró un silbido grueso que jamás aprendió a pulir. Así era su silbido, la melodía jamás encontrada.
Mientras tanto, transcurre la vida frente a sus ojos pardos, frente a su mente nublada, lalalala, la vida es como una película a color, pero muda, no escucha más que música, lalalala. Se sostiene con fuerza...lalalala, de la sinfonía aquella, lalala.
El cartonero metido dentro del contenedor de basura de la espléndida calle Oroño, la percibe cantando, sin inmutarse, en un arranque de broca, piensa en cosas que estimulen su veneno, y ahí nomás, su paso se acelera, camina a velocidades desconcertantes para su cuerpo no acostumbrado, la agitación la hace toser.... Giros... existe un cielo y un estado de coma, cambiar el entorno de persona en persona, lalala, giros, dar media vuelta y ver que pasa allá afuera, no todo el mundo tiene primaveras... lalalala, estoy queriendo ser otro...
Llegando a la calle Salta, comenzaban sus piernas a rezongar, pero no queriendo volver donde las cosas son predecibles, ya todo es predecible, y la aterra la idea del aburrimiento más que cualquier otra cosa. Calmó el paso.
Alcanzó al Río por Oroño, con una marcha ya acompasada, cruzó la avenida envuelta en armonía. Notó lo distinto que se torna atravesar la calle con un sentido menos, veía acercarse los vehículos, pero no los oía, era como un sueño, tendría que aguzar bien la vista para no ser sorprendida.
Un lugar, la noche cerrada de verano, calma, la brisa, apenas, el Río gesticulaba suavemente bajo una luna inmensa. Se decepcionó de no haber sido solo ella, la luna y el Río, varías personas se encontraban sentadas a la orilla de la barranca. Igual, pensó, estaba sola, ella y la luna iluminando sus hombros brillantes, no existían pensamientos, estaba tranquila, nada turbaba su hora, no había nadie a quien invocar, la rememoración de alguna personalidad no era objeto agradable al cual prestar ni la mínima atención.
Allá lejos, a su espalda, se oía el bullicio de la ciudad que pronto llegaría a opacarse, delante una postal a la que se agregaba un barco silencioso. La zona le era familiar, la gente le era familiar. Y sin embargo, era nuevo el lugar para aquellos pies. No hubo ningún pensamiento filoso, pero la distrajo una figura que asumía ser conocida, acercándose en su dirección, él la reconoció mucho antes:
- hola! Cómo estás?
- Qué haces? Tanto tiempo.
- Muy bien, vos?
- Bien.
- Qué haces acá? Estás sola?
Ella pensó, en decirle que no, pero vio asomarse la posibilidad de una charla, y algo más, algún tipo de descajete improvisado, sorpresivo, uno de ese estilo eran los mejores, eso la sedujo aún más. Nadie la esperaba, trató de sortear las frases comunes, en un intento de soplar palabras inesperadas, pero no pudo salir de la casilla. Uno no puede, en una comunicación casual, innovar una manera de diálogo. O puede, pero las cosas se complicarían, la charla redundaría en explicaciones necesarias para que el otro comprenda. Y se echaría a perder...
- si estoy sola, y ando...dando vueltas.
- está linda la noche para caminar un poco...
Él en un tiempo, fue uno de esos compañeros simpáticos en la vida de una mujer. Toda mujer tiene alguna vez compañeros para un solo fin, la cama. La cuestión es admitirlo, porque conocía gentes, o mejor dicho, mujeres que tras la elocuencia de su discurso, disfrazan la lasciva necesidad. Imaginando sentimientos con los que escudarse frente a semejante animalidad.
Ella no cargaba con el prejuicio. O, tal vez, le resultaba más fácil porque ningún tipo de sentimiento franqueaba su camino, solía ser un tanto más conflictiva cuando la abrumaban los sentimientos, en este caso no habría porque construirlos...
Nada coartaba el instante. Así fue como llegaron a su departamento, luego de la invitación, que consideró, de su parte, acertada. Tomaron algunas cervezas, apagando el calor, intercambiaron los sucesos de las últimas vacaciones, y se pusieron al día con los hechos importantes, una conversación liviana para una historia liviana, pensó. Ella adoraba la cómoda histeria manejada por ambos, los dos sabían el punto al que los llevaba toda la situación, y allí fueron, sin apuros, sin retorno, prescindiendo de las palabras, entre besos calurosos y caricias suaves... y un par de round de amor, con la tele encendida.. la la la...
Hubiera podido tener algo más que sexo con éste hombre? Un buen sexo, es verdad, pero él se mantenía solamente adorable, porque era simple, no escondía profundidades que movieran su curiosidad. Le parecía agradable el roce de sus cuerpos, se entendían bien. Celebraron su triunfo, tras el cual, él giró su cabeza y quedó dormido.
Ella no miró más que su cuerpo ahí tendido, purificado, ese cuerpo que sentía en ocasiones dividido, ese cuerpo regido por la sistematización, pero que ahora era cuerpo irreglamentado, regalado al deleite, desnudo y sin vigilancia, sin marcas, sin cohesión, era dueña de ese cuerpo. Se sintió feliz, por la extraña liberación.
Imaginó la vuelta a casa, aunque su mente estaba perezosa, se levantó despacio para no atormentar la paz física y mental, se veía bajar la escalera en espiral, abriendo la puerta que se cerraba suavemente tras sí.
En la calle, el calor húmedo de la ciudad.
Caminó sin ser molestada por los transeúntes noctámbulos, por los gritillos de una histérica en trance discutiendo con un novio bobo. En las discusiones reina la palabra Yo, es algo que venía pensando hace tiempo y siempre terminaba comprobando la idea... es innumerable la repetición de este Yo que se impone ante todo amor, toda compasión, toda inteligencia. El Yo enfurecido, se apodera, como un orgasmo de todo el semblante, de todo pensamiento y sensación. La posición al discutir, es un Yo en natural exhibición. No sabía muy bien de dónde venían estas mentiras ingeniadas, que se enganchaban en un zigzag de imperceptibles hilos de concentración.
Suspiró, como queriendo cortar el pensamiento, no iba a llegar a nada profundo hoy, no quiso interrogarse. La noche, ésta, que comenzó con puntillosas estrellas, y lugares recorridos, se habría convertido en dadora de una sonrisa limpia. No deslindó las causas que determinaron los sucesos, la magia estaba en el aire, y no había que buscar respuestas a nada.
2/2/07
Infimanía
le estamos dando vueltas a una cuestión, infidelidad, en las tertulias amistosas de las tardes de un febrero que nos arrastra a la incomprensión
este calor te mata!
infidelidad, porque existen las relaciones serias... formales, normales, establecidas así desde hace mucho tiempo.
infidelidad, es una forma de control social, uno debe reprimir, manteniendo así un cierto orden
infidelidad, palabra poco conocida por aquellas personas que mantienen relaciones poco extensas. es decir, no hay tiempo suficiente para comprobar si sos fiel o no.
concluimos, vivimos en una época de cambios, ya uno no encuentra de que sostenerse, de dónde prenderse. los cambios de pensamientos sufridos en la adolescencia comienzan a ser fácticos, ahora es cuando todas esas constelaciones sobre los asuntos de la vida en general, toman forma de hecho. cómo nos arreglamos para vivir ? es la pregunta.
todavía hay una fé que apunta a nosotras mismas.. es nuestra única creencia.
este calor te mata!
infidelidad, porque existen las relaciones serias... formales, normales, establecidas así desde hace mucho tiempo.
infidelidad, es una forma de control social, uno debe reprimir, manteniendo así un cierto orden
infidelidad, palabra poco conocida por aquellas personas que mantienen relaciones poco extensas. es decir, no hay tiempo suficiente para comprobar si sos fiel o no.
concluimos, vivimos en una época de cambios, ya uno no encuentra de que sostenerse, de dónde prenderse. los cambios de pensamientos sufridos en la adolescencia comienzan a ser fácticos, ahora es cuando todas esas constelaciones sobre los asuntos de la vida en general, toman forma de hecho. cómo nos arreglamos para vivir ? es la pregunta.
todavía hay una fé que apunta a nosotras mismas.. es nuestra única creencia.
1/2/07
La mirada
Estoy frente a la máquina, no sé qué escribir. tengo un malestar preciso.
la cuestión es la siguiente: hoy me sentí muy egoísta. pude entrever ese pensamiento, que no dejó de ser preconsciente hasta el momento en que alguien afuera, empujó en pos de su esclarecimiento.
que cagada!
la cuestión es la siguiente: hoy me sentí muy egoísta. pude entrever ese pensamiento, que no dejó de ser preconsciente hasta el momento en que alguien afuera, empujó en pos de su esclarecimiento.
que cagada!
29/1/07
Una para todos
quisiera que desataras una tempestad de sentidos.
ya concibo el deseo claro, ya todo lo querido es un amor.
tras un impas libidinoso, la necesidad canta en voz aguda su canción.
y sucedió entonces el encuentro....
una situación, una mirada, un beso, y el milagro ...
un amor, el puñado de tiempo que sostenemos entre pensamientos, el tiempo ayuda a acomodarse a la herida.
lo opuesto de la concreción, nos hace vivir en fantasías, y somos prisioneros absolutos del viento. temporales vaivenes construidos sobre sueños, es el alimento predilecto.
ahhh! esa bendita marea violenta, nos devasta hasta el Yo. nos modifica y nos mortifica la moral.
nuestra historia se ensancha, comprendemos un lenguaje extraño, y la conciencia queda adormecida, en letargo, nos libra del ojo vigilante. será esa nuestra permisiva libertad, el abandono efímero de la razón.
27/12/06
Un principio y un final. En un siempre mismo lugar
No me lee nadie, estoy solitaria en mi blog, y no quiero escucharme cantar el mismo tanguito melancólico que suena por estos días en este lugar inundado de artificio... y pocas buenas palabras.
se me hace imposible escribir cosas bellas
no hay pensamientos lindos para contar
sólo las chicharras a la tardecita le dan un color diferente al camino de tierra y paraísos reverdecidos
agarré una bicicleta, me explota la cabeza. Me voy, me escapo
el camino desparejo es lindo a esta hora, se me va refrescando la cara, agotado el cuerpo de soportar el calor se comienza a despertar. voy haciendo fuerza con las dos piernas, es un placer hacer un esfuerzo cuando se trata de la huída, agradezco el dolor de las piernas. el vientito sur me va despegando las arrugas, mantenidas durante todo el día, de la frente, se comienzan a quedar atrás....
de frente veo un cielo apagado, cadena de nubes oscuras se elevan por el levante. el levante y el poniente. no sé si en otros lugares se utilizan estos términos para definir el Este y el Oeste.
algunos pequeños bichitos se meten en mis ojos, pero no me molesto, no es lo drástico de la sensación, diría que le dan un ingrediente especial al momento.
sigo.... pedaleando.
a esta altura ya llego al pequeño puente que divide una cuidad de otra. Un puente de madera que hace frenar las ruedas sin que disminuya mi propulsión al andar.
debajo del puente, un pequeño Arroyo corta la llanura. Es calmo y huele a pastos y a estancamiento.
Ya la rememoración me cambia el talante.
esto no culmina con el humor que comenzó
festejo esta inconstancia....
23/12/06
La respuesta es pregunta
cómo expresar las certezas inconcretas
si no se logra resignar el miedo
de saberte amargo en la decisión
de soñarte desnudo de mí
las respuesta son construidas
sobre arenas blancas
y tu respuesta es pregunta
si no se logra resignar el miedo
de saberte amargo en la decisión
de soñarte desnudo de mí
las respuesta son construidas
sobre arenas blancas
y tu respuesta es pregunta
22/12/06
LA CONSERVACION DE LOS RECUERDOS
Cortázar
Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: "Excursión a Quilmes", o: "Frank Sinatra".
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones." Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.
19/12/06
Dos que se entienden
- no es cierto Poly que yo estoy conforme con vos?
- habla la Lora en idioma de cotorra
- si, si, yo sé que me entendés,
que linda sos gordita.
Me dice: - que ganas de apretujarla, fuerte fuerte, pero es tan frágil!
(la mira con cariño)
- bueno Poly, quedate tranquila..... vení vení que te saludo. Hasta mañana...
(él va hacia la habitación, la Lora comienza a gritar desesperada)
- Qué hago hermana con la Poly que no se calla, no sé que le pasa, ahh ya sé lo que quiere...
- habla la Lora en idioma de cotorra
- si, si, yo sé que me entendés,
que linda sos gordita.
Me dice: - que ganas de apretujarla, fuerte fuerte, pero es tan frágil!
(la mira con cariño)
- bueno Poly, quedate tranquila..... vení vení que te saludo. Hasta mañana...
(él va hacia la habitación, la Lora comienza a gritar desesperada)
- Qué hago hermana con la Poly que no se calla, no sé que le pasa, ahh ya sé lo que quiere...
17/12/06
La pertenencia de una noche o a una noche (?)
No es simple coincidencia que los días de pereza intelectual advengan en momentos en que estoy llevándome mejor con la gente, cómo explicarte, cuando cuesta menos establecer vínculos sociales. Hablo de un cierto avance en la relación, no es que la vida me viva y yo soy una cosa inerte, pero hay días y días.
A lo que me refiero con esto de llevarme mejor: a trabar una conversación con un amigo, pasar un rato con alguien divertido, hacer que hago cosas, esas cosas que hacemos todos.
Aún no puedo contarte a vos que me lees, de lo que se trata en realidad. El otro día leí que la gente-estudiante, las personas que vienen de otros lugares a estudiar a una ciudad, les cuesta acomodarse y enlazan relaciones al cabo de un año (promedio), siempre “se nota” cuando no perteneces.
Pero es muy vano pensar en algún tipo de división absoluta, pero parece ser, lo dicho arriba, un hecho comprobado.
Anoche fui a fumarme un pucho a la placita de la vuelta, no estaba donde mi cuerpo. De qué se trata?, es impresionante como uno logra abstraerse al máximo en un pensamiento, escuchar lo que no se oye, eso concebido y hablado internamente. Saltar a otra cosa, y perder el hilo que llevan algunas ideas. Perderse adentro.
Cuando volví a toparme con la realidad de la calle, descubrí la gente, mucha gente...
El viejo al que le pertenece la vereda de Pellegrini y apura a una familia que busca una moneda para pagarle el estacionamiento al viejo.
-vamos señor apúrese!! Tengo otro auto esperando acá. Otro día me da la monedita.
-bueno bueno, perdone..
La señora se sube pasmada por el dirigismo del viejo. El señor hizo sonar la puerta del Renault 12 rojo, cual puerta giratoria. El viejo mientras transcurría todo el acomodamiento del señor y la señora, putiaba por lo bajo... decía:
- veterano de mierda la concha de tu hermana, me estás haciendo perder un BM, dale puto dale que se va.... viejo conchudo...
(al viejo le pertenecen las monedas ganadas y la putiada)
Como era viernes había gente vestida de fiesta, parejas añejas de la mano, contentas mujeres en grupo de 3 o 4 amigas, pintarrajeadas y adornadas con todo tipo de objetos.
Una gordita con cara de sonsa y bolsa de nylon en mano, se dirigió a un pino alto y comenzó a sacarle algunas ramitas, supuse al verla arrancar pedacitos de pino, sería para adornar algún ramo, o el arbolito de navidad, vaya a saber.
(A la sonsa le pertenecían ya los ramitos)
La víspera de navidad, cosa odiosa los adornitos en las casas, en las calles, la gente arma esa cosa patética, le cuelga bolitas rojas, verdes, amarillas, guirnaldas doradas, plateadas, dependiendo el gusto de la señora.
Se atosigan en el centro para encontrar la mejor oferta; regatea el regalo para la suegra el fulano, y Susana piensa que Marta no es tan de la familia, así que.... un individual floreado, o un centro de mesa estaría bien. Organizan la cena en alguna casa grande, y aunque no se puedan ni ver la cara, sonríen, y todo se olvida por un rato, para pasarla bien.
Y está muy bien que sea así, las fiestas son sinónimo de alegría y contento, poner la mejor cara de hipócrita es el mejor regalito.
(a esta gente le pertenece la navidad)
Tiré la cabeza para atrás, y comprobé el vuelo cegado de los murciélagos, son tan veloces y torpes. Que bichos asquerosos los murciélagos. Los miré un rato, y uno de ellos, de un sopetón entró directamente en el hueco del árbol. Si no ve, como fue tan preciso?
(Al murciélago le pertenece el hueco)
Cuando me incorporé, vi acercarse un hombre alto y morocho, me miraba desde hacía un rato desde el banco contiguo. Sin detener el paso, pero sin despegarme los ojos
-me decís la hora?
-no tengo..
y seguían sus ojos clavados en mí
-gracias.
Se sentó a unos metros, donde se encontraba un banco y siguió mirándome.
Supongo que pensaba en ofrecerme algo, o acercarse a hablar.
(A él le pertenecía la duda de saber qué buscaba yo. Y la duda sobre la hora)
Ahora pienso en lo que me pertenecía a mí en ese momento:
A lo que me refiero con esto de llevarme mejor: a trabar una conversación con un amigo, pasar un rato con alguien divertido, hacer que hago cosas, esas cosas que hacemos todos.
Aún no puedo contarte a vos que me lees, de lo que se trata en realidad. El otro día leí que la gente-estudiante, las personas que vienen de otros lugares a estudiar a una ciudad, les cuesta acomodarse y enlazan relaciones al cabo de un año (promedio), siempre “se nota” cuando no perteneces.
Pero es muy vano pensar en algún tipo de división absoluta, pero parece ser, lo dicho arriba, un hecho comprobado.
Anoche fui a fumarme un pucho a la placita de la vuelta, no estaba donde mi cuerpo. De qué se trata?, es impresionante como uno logra abstraerse al máximo en un pensamiento, escuchar lo que no se oye, eso concebido y hablado internamente. Saltar a otra cosa, y perder el hilo que llevan algunas ideas. Perderse adentro.
Cuando volví a toparme con la realidad de la calle, descubrí la gente, mucha gente...
El viejo al que le pertenece la vereda de Pellegrini y apura a una familia que busca una moneda para pagarle el estacionamiento al viejo.
-vamos señor apúrese!! Tengo otro auto esperando acá. Otro día me da la monedita.
-bueno bueno, perdone..
La señora se sube pasmada por el dirigismo del viejo. El señor hizo sonar la puerta del Renault 12 rojo, cual puerta giratoria. El viejo mientras transcurría todo el acomodamiento del señor y la señora, putiaba por lo bajo... decía:
- veterano de mierda la concha de tu hermana, me estás haciendo perder un BM, dale puto dale que se va.... viejo conchudo...
(al viejo le pertenecen las monedas ganadas y la putiada)
Como era viernes había gente vestida de fiesta, parejas añejas de la mano, contentas mujeres en grupo de 3 o 4 amigas, pintarrajeadas y adornadas con todo tipo de objetos.
Una gordita con cara de sonsa y bolsa de nylon en mano, se dirigió a un pino alto y comenzó a sacarle algunas ramitas, supuse al verla arrancar pedacitos de pino, sería para adornar algún ramo, o el arbolito de navidad, vaya a saber.
(A la sonsa le pertenecían ya los ramitos)
La víspera de navidad, cosa odiosa los adornitos en las casas, en las calles, la gente arma esa cosa patética, le cuelga bolitas rojas, verdes, amarillas, guirnaldas doradas, plateadas, dependiendo el gusto de la señora.
Se atosigan en el centro para encontrar la mejor oferta; regatea el regalo para la suegra el fulano, y Susana piensa que Marta no es tan de la familia, así que.... un individual floreado, o un centro de mesa estaría bien. Organizan la cena en alguna casa grande, y aunque no se puedan ni ver la cara, sonríen, y todo se olvida por un rato, para pasarla bien.
Y está muy bien que sea así, las fiestas son sinónimo de alegría y contento, poner la mejor cara de hipócrita es el mejor regalito.
(a esta gente le pertenece la navidad)
Tiré la cabeza para atrás, y comprobé el vuelo cegado de los murciélagos, son tan veloces y torpes. Que bichos asquerosos los murciélagos. Los miré un rato, y uno de ellos, de un sopetón entró directamente en el hueco del árbol. Si no ve, como fue tan preciso?
(Al murciélago le pertenece el hueco)
Cuando me incorporé, vi acercarse un hombre alto y morocho, me miraba desde hacía un rato desde el banco contiguo. Sin detener el paso, pero sin despegarme los ojos
-me decís la hora?
-no tengo..
y seguían sus ojos clavados en mí
-gracias.
Se sentó a unos metros, donde se encontraba un banco y siguió mirándome.
Supongo que pensaba en ofrecerme algo, o acercarse a hablar.
(A él le pertenecía la duda de saber qué buscaba yo. Y la duda sobre la hora)
Ahora pienso en lo que me pertenecía a mí en ese momento:
Me pertenecía la parcialidad de lo que desfilaba alrededor, me pertenecía toda esa gente, el viejo, la señora, el murciélago, la sonsa, los árboles, el hombre morocho y alto, el tiempo. Todo era mío, porque no me pertenecía en absoluto, era una ofrenda la noche. Todo eso que transcurría no era de nadie más que mío.
Es como no estar y estar en todo, se trata de una conjunción libre. Puede haber pasado que el viejo no haya putiado lo que les dije, puede que la sonsa no sea sonsa, puede que la señora haya tenido cara de pasmo toda la vida, también puede que ése murciélago no sea ciego, y pertenezca a la excepción de la regla, y yo haya nombrado las cosas bajo el rótulo del momento, mi momento.
16/12/06
Dime, cómo es vivir conmigo
Dime si es que llevas mi recuerdo a todos lados
Cuéntame de una vez por todas lo que quieras
¿me has olvidado?
Arranca esos recuerdos de donde los tengas
¿has dicho algo?
Sí, has menguado la distancia. Lo puedo aseverar
El silencio ha regalado la mirada
Él dijo lo necesario
¿Cómo me acaricias en lo profundo?
Dime qué sientes en el miedo de la fe
Dime la nada, de todo lo que no pronunciarás ni en sueños
¿has vagabundeado en la fantasía?
Mehassoltadolamanoaldoblarlaesquina
Me has perdido en la perfecta soledad
Dime si es que llevas mi recuerdo a todos lados
Cuéntame de una vez por todas lo que quieras
¿me has olvidado?
Arranca esos recuerdos de donde los tengas
¿has dicho algo?
Sí, has menguado la distancia. Lo puedo aseverar
El silencio ha regalado la mirada
Él dijo lo necesario
¿Cómo me acaricias en lo profundo?
Dime qué sientes en el miedo de la fe
Dime la nada, de todo lo que no pronunciarás ni en sueños
¿has vagabundeado en la fantasía?
Mehassoltadolamanoaldoblarlaesquina
Me has perdido en la perfecta soledad
10/12/06
Historia Minimalista
“El velo semitransparente del desasosiego
un día se vino a instalar entre el mundo y mis ojos
yo estaba empeñado en no ver lo que vi, pero a veces...
...no quiero que lleves de mí nada que no te marque
el tiempo nos dirá si al final nos valió lo vivido
... lo que dolía por siempre, ya desaparece...”
... encuentra un pequeño pelo audaz que se contonea entre las cerdas de la escoba. Se imagina todo el viaje del pelo.
Levanta la escoba, mira la hora, toma al pelito con dos dedos, lo observa cuidadosamente, nota su raíz blanca, el color, va disminuyendo en un degradé divertido.
Por qué divertido?
Porque no es igual a otra cosa el degradé del pelo.
Es divertido por su particularidad.
Qué la lleva a mirar ese pelo degradente en su color?
Está aburrida, se divierte con las cosas a las que no se les da importancia. Pero en el momento de adquirir ese comportamiento, le da vida al pelo, lo transforma en parte de su vida. El PELO ES IMPORTANTE. Sus pensamientos giran alrededor del pelo.
A menudo, suele atravesarla esa sensación incógnita de las cosas que no tienen sentido. Sentido para el mundo de representaciones cotidianas. Esas que no existen más que para uno, construyendo en su contorno una historia que tal vez pueda Ser y Existir solamente en el momento de la atención prestada.
Esto podemos pensarlo desde las fantasías. Desde la realidad que formamos.
Ella ya está jodida para resolver la cuestión con simples concepciones.
Ya es tarde para pensar en desaparecer, o hacer desaparecer el pelo. Éste, irrumpió en su vida y nada sería más ridículo y mundano que intentar evaporarlo. Sólo podría quemarlo, quemarlo hasta achicharrarlo, pero no sería leal.
7/12/06
Humor
Como casi siempre que la situación me lo permite, me tomo el tiempo necesario para realizar lo planeado.
Así después de unos días de poder ir a llevar los papeles para la inscripción, al fin, me levanté hoy a las 8!!!!! Un logro infinito...
Que alegría! ustedes dirán: que mediocre, se contenta por levantarse temprano, que hija de puta!
Y sí. Soy eso. Una de esas minas que construye despacio, sin violar su voluntad, y me rio de mi futura adultez, y tu responsabilidad que te levanta temprano.
Yo seré dentro de un tiempo una más, y tendré mi plata en el bolsillo para hacer lo que quiera, a cuesta de Responsabilizarme, por lo pronto, disfruto de esta seudo libertad.
Decía, entré a la facultad de Humanidades, ahhh! Ese edificio alto y roído, esa gente linda, ese olor a viejo, ese espanto no inaudito. Me puse más feliz aún. Leí el protocolo, sentada en un pasillo, me gustó tanto el lugar que ya me sentí parte de él. Ensayé como va a ser mi estadía, no sé si corta o larga, pero eso no importa.
Salí con carucha contenta. Caminé por Corrientes, pasé por la librería en la que suelo adquirir algunos ejemplares de ediciones baratas. Pero tenía sólo 7 pesos en la billetera, qué comprar con 7 mangos. Nada. Entonces, me vino la idea de ir a revolcar la estantería en la plaza. Hay muchos libros viejos, algunos hechos mierda, pero alguno se debe poder rescatar.
Segura me dediqué, bajo el sol ardiente a las 10 de la mañana a encontrarlo.
El señor me dejó sola, no tenía miedo que me llevara algo, y esto me dio libertad para sacar los libros de su lugar y revisarlos, como si fueran míos.
Y ahí lo encontré, sin buscarlo. Otra alegría para mi maravilloso día. Suelo encontrar cosas sin buscarlas... buscándolas.
Le dí vueltas, y la contratapa me regaló el nombre del protagonista “Pedro”, me identifiqué. Qué pasó? Anoche comencé a escribir un pequeño cuento, y el centro del relato, gira en torno a Pedro, mi construcción se llama Pedro también.
Seguramente el Pedro Argentino del año 2006, será muy distinto al Pedro Francés del año 1966, en definitiva lo único similar es el nombre del Personaje.
Lo compré, justo por 7 pesos: “La invitada” Simone de Beauvoir (pareja de Sartre, lo pongo entre paréntesis, porque ella tiene nombre propio, y es genial).
Así de contenta, me senté en el pastito corto de la plaza, está todo tan colorido, tan iluminado. El sol se ponía cada vez más furioso. Yo bajo la sombra veía como la ciudad ardía. Yo también soy una Invitada en Rosario...
Les regalo un pedacito del libro: Capitulo primero:
“...Salió de su escritorio. No tenía tantas ganas de whisky; eran esos corredores negros los que la atraían. Cuando ella no estaba allí, ese olor polvoriento, esa penumbra, esa soledad, todo eso no existía para nadie, no existía en absoluto. Y ahora ella estaba allí, el rojo de la alfombra hendía la oscuridad como un tímido velador. Ella tenía ese poder. Su presencia arrancaba las cosas de su inconsciencia, les devolvía su color, su olor. Bajó un piso, empujó la puerta de la sala; era como una misión que le había sido confiada, debía hacerla existir, esa sala desierta y llena de noche.
En ese momento no lamentaba que Pedro no estuviera junto a ella, había alegrías que no podía conocer en su presencia: todas la alegrías de la soledad...”
Así después de unos días de poder ir a llevar los papeles para la inscripción, al fin, me levanté hoy a las 8!!!!! Un logro infinito...
Que alegría! ustedes dirán: que mediocre, se contenta por levantarse temprano, que hija de puta!
Y sí. Soy eso. Una de esas minas que construye despacio, sin violar su voluntad, y me rio de mi futura adultez, y tu responsabilidad que te levanta temprano.
Yo seré dentro de un tiempo una más, y tendré mi plata en el bolsillo para hacer lo que quiera, a cuesta de Responsabilizarme, por lo pronto, disfruto de esta seudo libertad.
Decía, entré a la facultad de Humanidades, ahhh! Ese edificio alto y roído, esa gente linda, ese olor a viejo, ese espanto no inaudito. Me puse más feliz aún. Leí el protocolo, sentada en un pasillo, me gustó tanto el lugar que ya me sentí parte de él. Ensayé como va a ser mi estadía, no sé si corta o larga, pero eso no importa.
Salí con carucha contenta. Caminé por Corrientes, pasé por la librería en la que suelo adquirir algunos ejemplares de ediciones baratas. Pero tenía sólo 7 pesos en la billetera, qué comprar con 7 mangos. Nada. Entonces, me vino la idea de ir a revolcar la estantería en la plaza. Hay muchos libros viejos, algunos hechos mierda, pero alguno se debe poder rescatar.
Segura me dediqué, bajo el sol ardiente a las 10 de la mañana a encontrarlo.
El señor me dejó sola, no tenía miedo que me llevara algo, y esto me dio libertad para sacar los libros de su lugar y revisarlos, como si fueran míos.
Y ahí lo encontré, sin buscarlo. Otra alegría para mi maravilloso día. Suelo encontrar cosas sin buscarlas... buscándolas.
Le dí vueltas, y la contratapa me regaló el nombre del protagonista “Pedro”, me identifiqué. Qué pasó? Anoche comencé a escribir un pequeño cuento, y el centro del relato, gira en torno a Pedro, mi construcción se llama Pedro también.
Seguramente el Pedro Argentino del año 2006, será muy distinto al Pedro Francés del año 1966, en definitiva lo único similar es el nombre del Personaje.
Lo compré, justo por 7 pesos: “La invitada” Simone de Beauvoir (pareja de Sartre, lo pongo entre paréntesis, porque ella tiene nombre propio, y es genial).
Así de contenta, me senté en el pastito corto de la plaza, está todo tan colorido, tan iluminado. El sol se ponía cada vez más furioso. Yo bajo la sombra veía como la ciudad ardía. Yo también soy una Invitada en Rosario...
Les regalo un pedacito del libro: Capitulo primero:
“...Salió de su escritorio. No tenía tantas ganas de whisky; eran esos corredores negros los que la atraían. Cuando ella no estaba allí, ese olor polvoriento, esa penumbra, esa soledad, todo eso no existía para nadie, no existía en absoluto. Y ahora ella estaba allí, el rojo de la alfombra hendía la oscuridad como un tímido velador. Ella tenía ese poder. Su presencia arrancaba las cosas de su inconsciencia, les devolvía su color, su olor. Bajó un piso, empujó la puerta de la sala; era como una misión que le había sido confiada, debía hacerla existir, esa sala desierta y llena de noche.
En ese momento no lamentaba que Pedro no estuviera junto a ella, había alegrías que no podía conocer en su presencia: todas la alegrías de la soledad...”
6/12/06
Rosario está viva
La calle Pellegrini es un hormiguero, los bares a eso de las 21 cuando iba caminando para el parque, estallaban de gente, viejos, grupete de pendejos y pendejas vestidos con uniformes escolares, es la época de las graduaciones y esas cosas…
Llegué al Independencia, un banquito improvisado me sedujo, me senté, prendí un pucho y miré para abajo. Lleno de hormigas alrededor de mis pies, caminaban despacio con pastitos sobre sus hombros. mi pelo me hizo cosquillas, estaba suelto y bullicioso.
En eso, veo que el Viejo de la Bolsa se sienta cerca de mi trono, yo no existo, la ciudad no existe, solo él y sus bolsas.
Recuerdo: siempre lo veo, pero suele andar por Mendoza o Laprida, siempre muy abrigado, saco grueso, pelo blanco, barba hasta la panza. Hoy lo vi menos atestado de bolsas.
Miro a la gente pasar en sus autos, parejas aprovechando el minuto rojo del semáforo se besan tranquilas. Otros, con el circo rodante, luces por doquier, y música de Arjona (patético. un macho enorme arriba del circo y para decepciones, romántico).
Me saca del cuelgue el Viejo de la Bolsa, me pide un pucho.
-Si, espere.
-Qué haces acá?
-Nada.
-Ud?
-Nada
-Gracias
-De nada
Y bien, después del diálogo, otro pucho… otra noche, otro viento…
Llegué al Independencia, un banquito improvisado me sedujo, me senté, prendí un pucho y miré para abajo. Lleno de hormigas alrededor de mis pies, caminaban despacio con pastitos sobre sus hombros. mi pelo me hizo cosquillas, estaba suelto y bullicioso.
En eso, veo que el Viejo de la Bolsa se sienta cerca de mi trono, yo no existo, la ciudad no existe, solo él y sus bolsas.
Recuerdo: siempre lo veo, pero suele andar por Mendoza o Laprida, siempre muy abrigado, saco grueso, pelo blanco, barba hasta la panza. Hoy lo vi menos atestado de bolsas.
Miro a la gente pasar en sus autos, parejas aprovechando el minuto rojo del semáforo se besan tranquilas. Otros, con el circo rodante, luces por doquier, y música de Arjona (patético. un macho enorme arriba del circo y para decepciones, romántico).
Me saca del cuelgue el Viejo de la Bolsa, me pide un pucho.
-Si, espere.
-Qué haces acá?
-Nada.
-Ud?
-Nada
-Gracias
-De nada
Y bien, después del diálogo, otro pucho… otra noche, otro viento…
Es esto lo que pasa (?)
Mientras se va produciendo el desprendimiento uterino, la naturaleza elimina el desecho de una sabana de cuna, en un significativo acto de limpieza, trastornando el ánimo al límite de la tristeza, y como en un vaivén magistral, el flujo te sube hasta la cabeza, te abraza un calor, un dolor interminable y único, para luego, deslizarse, sin que sirva la propia voluntad en su control, hace lo que quiere.
Me siento en alguna posición cómoda, buscando el ángulo que abrace mi cuerpo, dos minutos dura lo que podría llegar a ser un alivio. Se derriba lo armado con paciencia. Algo se retuerce dentro y logra la imposibilidad de sentirme bien.
Tiro algunas cosas al piso, las miro desde mi silla, de la silla en la que me siento (mal). Que pequeñas resultan ser desde aquí arriba esas cosas tiradas, las cosas que arrojé al piso, porque es lo más bajo desde aquí.
Quiero tener los brazos largos para poder abrazarme, quieta en cualquier lugar quiero abrazarme. Contener la furia que se muta en tristeza, que en minutos será escritura, que después se disfraza de Señora lágrima.
Enciendo la luz de la cocina, me siento sobre el baúl, prendo un cigarrillo, vuelvo a pararme sobre las dos piernas adelantando una, y vuelvo a dejar negro el lugar para sentir la protección de la oscuridad, me envuelve, tengo frío, pero me digo que está bien así. Veo la punta del pucho enardecida a cada aspiración, es un bichito de luz en mi cocina...
... esperar, esperar, esperar, esperar, esperar...
(Ahora no sé si es una virtud mi Paciencia o la vida me la ha ido construyendo, da igual, no podré descifrarlo. Lo cierto es que tiene un límite, cuál es el límite, cuándo es Mucho? Cuando es tóxico para el cuerpo, para el alma, para el espíritu, Mucho amor es malo, el amor posesivo es agrio, es mano que te cierra la nariz y la boca. Mucha libertad culmina en algo sinsentido, Mucho miedo es paralizante.
Entonces concluyo, como todas mis hipótesis parciales, en que Mucho es... cuando hace mal, Mucho es el límite de los soportable para cada quien).
No me da la gana levantar esas cosas tiradas ahí, las voy a dejar para cuando me alcance, como una cachetada, la locura del orden... o acaso, vendrá Ivana las levantará, preguntando sin demasiado interés, que hiciste?. Yo no le voy a contestar, y no va importar, porque lo importante, el hecho brutal de haber arrojado las cosas al piso, fue en soledad...
Me siento en alguna posición cómoda, buscando el ángulo que abrace mi cuerpo, dos minutos dura lo que podría llegar a ser un alivio. Se derriba lo armado con paciencia. Algo se retuerce dentro y logra la imposibilidad de sentirme bien.
Tiro algunas cosas al piso, las miro desde mi silla, de la silla en la que me siento (mal). Que pequeñas resultan ser desde aquí arriba esas cosas tiradas, las cosas que arrojé al piso, porque es lo más bajo desde aquí.
Quiero tener los brazos largos para poder abrazarme, quieta en cualquier lugar quiero abrazarme. Contener la furia que se muta en tristeza, que en minutos será escritura, que después se disfraza de Señora lágrima.
Enciendo la luz de la cocina, me siento sobre el baúl, prendo un cigarrillo, vuelvo a pararme sobre las dos piernas adelantando una, y vuelvo a dejar negro el lugar para sentir la protección de la oscuridad, me envuelve, tengo frío, pero me digo que está bien así. Veo la punta del pucho enardecida a cada aspiración, es un bichito de luz en mi cocina...
... esperar, esperar, esperar, esperar, esperar...
(Ahora no sé si es una virtud mi Paciencia o la vida me la ha ido construyendo, da igual, no podré descifrarlo. Lo cierto es que tiene un límite, cuál es el límite, cuándo es Mucho? Cuando es tóxico para el cuerpo, para el alma, para el espíritu, Mucho amor es malo, el amor posesivo es agrio, es mano que te cierra la nariz y la boca. Mucha libertad culmina en algo sinsentido, Mucho miedo es paralizante.
Entonces concluyo, como todas mis hipótesis parciales, en que Mucho es... cuando hace mal, Mucho es el límite de los soportable para cada quien).
No me da la gana levantar esas cosas tiradas ahí, las voy a dejar para cuando me alcance, como una cachetada, la locura del orden... o acaso, vendrá Ivana las levantará, preguntando sin demasiado interés, que hiciste?. Yo no le voy a contestar, y no va importar, porque lo importante, el hecho brutal de haber arrojado las cosas al piso, fue en soledad...
4/12/06
Fragmento
... Lo que está escrito en la nota es un secreto
que hasta hoy no compartí con nadie. Habla de la vida,
y dice algo acerca de un barco que se va y de las huellas
que nunca dejan los pájaros en las nubes...
26/11/06
Por si acaso... Comparto
Llueve tranquilamente afuera, como si el cielo estuviera cansado.
Sólo una brisa, apenas, menea las gotas, produciendo un silbido que acompaña toda la música del día.
La mañana-domingo se me abre con un paisaje de mates y lecturas. Hice algunos collares que por la estilística festejan su forma. Carlita se levanto un poco más tarde y charlamos entre las lecturas que no duran mucha concentración. Que bueno es tener esta hermana con la cual me identifico, lo bueno de nuestra relación es el respeto por los silencios, y la búsqueda de una explicación que se agota en nuestros puntos distintos. Pero la palabra media entre nosotras. Es una de las pocas personas con las que podría convivir, soy un poco fastidiosa en el día a día.
La idea de Ser y Estar, es un tema complicado. Una charla con Meme sacó a la superficie, que “Ser complicado”, “Ser jodido”, “Ser bueno o malo”, no existe en concreto. Uno “Está jodido”, “Está complicado”, “Está triste”, no se Es de una manera absoluta. El entorno nos coloca en ciertos estados, sin dejar de lado el hecho real de los rasgos inherentes a la personalidad de cada uno, pero solemos, muchas veces definirnos según el sitio o la situación en la que nos encontramos.
No es lo mismo Actuar dentro del laburo, o en la facultad, no es lo mismo contarle a un amigo nuestro dolor, que hablar por primera vez con alguien.
Nos disfrazamos de muchas cosas en un día, y mostramos diversas caras a distintas personas, no? Por lo mismo, me parece, huimos de las situaciones novedosas. No sabemos cómo reaccionar o accionar, y a pesar de contar con la popular Razón, tan desarrollada desde siempre en nuestra cultura, Huimos por instinto.
Que sutil es el inconsciente, me cuesta horrores redactar, y sin embargo, me anoté en Letras y para bochornos, escribo. Me asusta no lograr recibirme y busco ocupaciones extras. No se como Estoy tan feliz hoy... quiero compartir la siesta con alguien y no soporto dormir en la misma cama.
Deseo y... contradicción. Se acabó.
Sólo una brisa, apenas, menea las gotas, produciendo un silbido que acompaña toda la música del día.
La mañana-domingo se me abre con un paisaje de mates y lecturas. Hice algunos collares que por la estilística festejan su forma. Carlita se levanto un poco más tarde y charlamos entre las lecturas que no duran mucha concentración. Que bueno es tener esta hermana con la cual me identifico, lo bueno de nuestra relación es el respeto por los silencios, y la búsqueda de una explicación que se agota en nuestros puntos distintos. Pero la palabra media entre nosotras. Es una de las pocas personas con las que podría convivir, soy un poco fastidiosa en el día a día.
La idea de Ser y Estar, es un tema complicado. Una charla con Meme sacó a la superficie, que “Ser complicado”, “Ser jodido”, “Ser bueno o malo”, no existe en concreto. Uno “Está jodido”, “Está complicado”, “Está triste”, no se Es de una manera absoluta. El entorno nos coloca en ciertos estados, sin dejar de lado el hecho real de los rasgos inherentes a la personalidad de cada uno, pero solemos, muchas veces definirnos según el sitio o la situación en la que nos encontramos.
No es lo mismo Actuar dentro del laburo, o en la facultad, no es lo mismo contarle a un amigo nuestro dolor, que hablar por primera vez con alguien.
Nos disfrazamos de muchas cosas en un día, y mostramos diversas caras a distintas personas, no? Por lo mismo, me parece, huimos de las situaciones novedosas. No sabemos cómo reaccionar o accionar, y a pesar de contar con la popular Razón, tan desarrollada desde siempre en nuestra cultura, Huimos por instinto.
Que sutil es el inconsciente, me cuesta horrores redactar, y sin embargo, me anoté en Letras y para bochornos, escribo. Me asusta no lograr recibirme y busco ocupaciones extras. No se como Estoy tan feliz hoy... quiero compartir la siesta con alguien y no soporto dormir en la misma cama.
Deseo y... contradicción. Se acabó.
14/11/06
La noche se presenta despejada.
el vientillo del norte golpea contra los árboles, creando una admósfera salvaje y sensual. miles de estrellas ilustres sobre los ojos... pensamientos o instinto o deseo o fantasías o condensación...
que ganas de tener sexo!, acá bajo la luz noctámbula de miles de chispas centelleantes plateadas acariciándome el cuello, van bajando y se confunden con gotitas de rocío que se filtran entre mi piel y la ropa que tapa el pudor. la sutil humedad. Recuerdo mi primera vez, fue bajo un cielo despejado en el patio de mi casa, con la adrenalina de tener que mantener la boca cerrada conteniendo el orgasmo salido por cada poro... para no hacer ruido y despertar a mi vieja que dormía en la ventana contigua. me había olvidado de eso, que bueno recordarlo.
el vientillo del norte golpea contra los árboles, creando una admósfera salvaje y sensual. miles de estrellas ilustres sobre los ojos... pensamientos o instinto o deseo o fantasías o condensación...
que ganas de tener sexo!, acá bajo la luz noctámbula de miles de chispas centelleantes plateadas acariciándome el cuello, van bajando y se confunden con gotitas de rocío que se filtran entre mi piel y la ropa que tapa el pudor. la sutil humedad. Recuerdo mi primera vez, fue bajo un cielo despejado en el patio de mi casa, con la adrenalina de tener que mantener la boca cerrada conteniendo el orgasmo salido por cada poro... para no hacer ruido y despertar a mi vieja que dormía en la ventana contigua. me había olvidado de eso, que bueno recordarlo.
13/11/06
en la casa, no queda otra ocupación que la acción
trajín obligado, levantar el culo de la silla, estar ... y estar acompañada
la respiración se comparte, el pensamiento es violado constante
y así se pasan mis horas en la llanura.
Ya quiero huir, es ya el preciso momento en que la soledad adquiere formas
y su mano toma mi pupila, llevandome de paseo.
Le cuento a nadie mi mentira, mi cansancio, mi desconcierto.
uniéndome al polvo filtrado por las hendijas de la ventana, a las voces que
corretean en la ancha calle de tierra. Y allá vuelan quien sabe cuantas promesas
y el sueño del pibe de la casa de cartón, que escucha cumbia.
Y los mates de la siesta bajo la sombra menuda del paraíso .
El perro que se condena a morder la rueda de una bicicleta. Y las escobas de paja
que barren otra vereda.el tereré dulce, los 50 centavos para el pan de los pies
descalzos y sucios entrando por la puerta. alguna que otra carita gorda con los mocos chorriados.
Lo bueno, lo malo delimitado fuertemente. Un borracho que se cae a la cuneta.
El bar de la otra esquina que obra vendiendo vino en jarra por vaso.
trajín obligado, levantar el culo de la silla, estar ... y estar acompañada
la respiración se comparte, el pensamiento es violado constante
y así se pasan mis horas en la llanura.
Ya quiero huir, es ya el preciso momento en que la soledad adquiere formas
y su mano toma mi pupila, llevandome de paseo.
Le cuento a nadie mi mentira, mi cansancio, mi desconcierto.
uniéndome al polvo filtrado por las hendijas de la ventana, a las voces que
corretean en la ancha calle de tierra. Y allá vuelan quien sabe cuantas promesas
y el sueño del pibe de la casa de cartón, que escucha cumbia.
Y los mates de la siesta bajo la sombra menuda del paraíso .
El perro que se condena a morder la rueda de una bicicleta. Y las escobas de paja
que barren otra vereda.el tereré dulce, los 50 centavos para el pan de los pies
descalzos y sucios entrando por la puerta. alguna que otra carita gorda con los mocos chorriados.
Lo bueno, lo malo delimitado fuertemente. Un borracho que se cae a la cuneta.
El bar de la otra esquina que obra vendiendo vino en jarra por vaso.
11/11/06
Las cucarachas saben de mi
Tres veces duró el Río
que abrazó en su recorrido
el aroma de la tenuidad
con solo el prólogo descubierto
nos vestimos de palabras
en los párvulos encuentros
bebimos nuestras miradas
me atiborré del imaginario/entendimiento
la ventana, me acerqué
mirando acobardada
presintiendo la contención
que me esperaba tras revés
no es sana la seguridad
cuando el erizar clama
en búsqueda de tempestad
sin querer nombrar
¿ternura infantil?
tu marfil, tu imago
los robé para mi relicario
junto al jazmín
aborté algunas sonrisas
y no titubeé en ser egoísta
nos dejé feliz(?)
7/11/06
3/11/06
todos tenemos máscaras
y yo tengo las que no creo tener
porque una cosa es mirarse
y otras formas
ahora, cómo te ven los demás
y sí, como quieran y puedan
tal fue, que vi lo que quise
no se puede precisar
el otro, el espejo
soy indecible
somos miserables
no logramos llegar al otro
y comienzo a dudar
que ante nosotros tampoco
y yo tengo las que no creo tener
porque una cosa es mirarse
y otras formas
ahora, cómo te ven los demás
y sí, como quieran y puedan
tal fue, que vi lo que quise
no se puede precisar
el otro, el espejo
soy indecible
somos miserables
no logramos llegar al otro
y comienzo a dudar
que ante nosotros tampoco
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laventuradelapalabra
"sin dudas soy yo un bosque y una noche de árboles oscuros: sin embargo, quien no tenga miedo de mi oscuridad encontrará taludes y rosas debajo de mis cipreses" Nietzsche